Crisis e industrialización
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Juan José Echavarría
La crisis de los años
treinta constituye, para muchos, el quiebre central en la
historia de América Latina, desde un modelo de desarrollo
basado en exportaciones y ventajas comparativas, hacia la
sustitución de importaciones, la industrialización
y la intervención estatal. No sería aventurado
afirmar que es el período de nuestra historia que despierta
mayor interés entre economistas e historiadores.
En Colombia la crisis constituyó un verdadero quiebre,
y especialmente en el proceso de industrialización.
Las tasas de crecimiento industrial durante los treinta y
los cuarenta fueron las mayores registradas en el siglo, y
las mayores de América Latina en ese período,
y podría incluso afirmarse que el despegue de la industria
moderna en el país comenzó en 1930.
Las cuantiosas inversiones en infraestructura durante los
años veinte (la década de la "prosperidad
al debe") permitieron sentar las bases para el desarrollo
moderno. La hipótesis central del libro, sin embargo,
es que un conjunto de empresarios muy dinámicos (de
origen antioqueño en su mayor parte) respondió
a los cambios en precios relativos en favor de la industria,
cambio que, a su vez fue inducido por el shock externo, y
por la política de devaluación de la tasa de
cambio con contracción fiscal. Es paradójico
que a la industria le va mejor en tiempos de recesión
global (y viceversa), tal como lo predice el modelo de enfermedad
holandesa.
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