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En su sesión del 14 de diciembre de 2001, la Junta Directiva del Banco de la República revisó las tendencias de la inflación, de la actividad económica y la situación internacional.
Los pronósticos para fin de año indican que la inflación se situará por debajo de la meta del 8.0%. Igualmente, los pronósticos para el mediano plazo son coherentes con el logro de la meta de 6.0% para el año 2002.
El análisis de la actividad económica real muestra una mejoría en algunos indicadores de la demanda interna. Por su parte, los márgenes sobre la deuda externa muestran una disminución a pesar de las dificultades que enfrenta la economía argentina.
Con base en el análisis anterior, la Junta decidió reducir las tasas de interés mínima y máxima de corte de las subastas de expansión y contracción en 0.25 puntos porcentuales. También disminuyó la tasa de interés (lombarda) de la ventanilla de expansión en 0.5 puntos porcentuales. Adicionalmente, la tasa de interés de las operaciones de apoyos de liquidez del Banco de la República se redujo en 0.5 puntos porcentuales pasando de 13.75% a 13.25%.
Con estos cambios, las tasas de interés de intervención del Banco de la República quedan de la siguiente manera:
Tasas de interés del Banco de la República
Tasas Tasas
Vigentes Nuevas
Ventanilla
(Lombarda) de
12.75%
12.25%
expansión
Mínima de corte de
la subasta de
8.75%
8.50%
expansión
Máxima de corte
de la subasta de
7.75%
7.5%
contracción
Ventanilla
(Lombarda) de
6.25%
6.25%
contracción
Apoyos de liquidez 13.75% 13.25%
Con lo anterior, se completa en lo corrido del año una rebaja de 350 puntos básicos en las tasas de intervención del Banco de la República. Esta política se ha traducido en el mayor descenso de la historia reciente en las tasas de interés reales, tanto activas como pasivas.
El Banco de la República estará atento a los desarrollos futuros en los frentes interno y externo, y adoptará las medidas necesarias para alcanzar las metas de inflación anunciadas.
Bogotá, diciembre 14, 2001
El Sistema Electrónico de Negociación -SEN- del Banco de la República, marcó un nuevo record en la negociación secundaria de títulos de deuda pública en noviembre del presente año, al alcanzar un volumen transado de $11,8 billones en 7.244 operaciones. Igualmente, el pasado 20 de noviembre se transaron a través de este sistema $874 mil millones, cifra que se registra como el mayor nivel diario de negociación en los tres años de su operación.
El volumen de transacciones a través del SEN ha crecido de manera exponencial desde sus inicios: en el año de 1999 se cerraron 5.247 operaciones por valor de $5.7 billones; en el año 2000, se realizaron 12.076 transacciones por $14.6 billones; finalmente, entre enero y noviembre de 2001, se han registrado en el sistema 48.298 cierres por valor de $74.7 billones.
De los $74.7 billones transados este año, $57.4 corresponden a compra/venta definitivas de TES, de los cuales $18.4 billones pertenecen a títulos con vencimiento en noviembre de 2005 y $15.9 billones a títulos con vencimiento en agosto de 2008.
En sus tres años de existencia, el SEN ha contribuido de forma importante al desarrollo del mercado de deuda pública en Colombia, dotando a las diferentes emisiones de los Títulos de Tesorería TES de una mayor liquidez. Lo anterior, gracias a las condiciones de agilidad, transparencia y profundidad en los procesos de negociación secundaria, así como a la formación de curvas confiables de precios de los títulos.
Hacia el futuro y bajo las condiciones de seguridad, eficiencia y transparencia siempre ofrecidas por el SEN, se vislumbra para este sistema transaccional un continuo desarrollo y crecimiento, coadyuvando así en el proceso de profundización del mercado de la deuda pública colombiana.
Bogotá, D.C. Diciembre 10 de 2001
El Indice de Precios del Productor IPP- registró en noviembre del presente año una variación mensual de 0.1%, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 6.6% y en los últimos doce meses en 7.3%. Comparando con el mismo mes del año anterior, las variaciones mensual, año corrido y anual a noviembre de 2001 fueron inferiores en 0.2, 3.7 y 3.7 puntos porcentuales respectivamente (Cuadro 1).
Clasificación por actividad económica:
Industria: los precios de los productos industriales registraron una reducción de 0.2% en el mes. Se destaca las caídas de precios de trilla de café 12.0%, derivados de carne y pollo 7.7%, artículos de plástico 5.4%, preparación de la madera -4.1%, leche en polvo 3.1% y carne de pollo o gallina 2.1%. En cuanto a incrementos de precios, los principales se dieron en: formas básicas de vidrio 15.0%, panela 4.1%, hilos y cables aislados 3.8%, vino y champaña 1.6% y productos de tabaco 1.5% (Ver Cuadros 1 y 4 parte II).
Minería: las cotizaciones de artículos de origen minero se redujeron en 1.5% en el mes, variación inferior en 1.6 puntos porcentuales a la observada en noviembre de 2000. El cambio en los precios se explica principalmente por la caída en el precio de petróleo crudo 8.4% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Agricultura, silvicultura y pesca: la variación mensual de precios de los productos agrícolas fue 0.3%, superior en 0.7 puntos porcentuales a la registrada en noviembre de 2000. Los artículos con mayores alzas de precios en esta clasificación fueron: papa 21.5%, tomate 19.8%, mora 18.9%, arveja 18.3%, fríjol 8.2% y café pergamino 7.7%. Se destaca la reducción en los precios de: otros tubérculos (arracacha y ñame) 42.5%, mango 35.3%, habichuela 28.5%, cebolla 15.7%, naranja 14.5%, flores 11.7%, piña 10.1% y yuca -8.4% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Clasificación según uso o destino económico:
Al descomponer el IPP según uso o destino económico de los bienes, el mayor crecimiento de precios se presentó en los materiales de construcción 0.2%, seguido por bienes finales 0.0%, bienes de capital 0.2% y materias primas (consumo intermedio) -0.30%. Al excluir las materias primas del IPP, obtenemos el índice que mide la evolución de precios de bienes ya terminados (bienes finales ofrecidos internamente). Dicho indicador no registró cambio mensual, y su variación en lo corrido del año se situó en 7.2% y en el año completo en 7.7% (Ver Cuadro 2).
Clasificación según procedencia de los bienes:
Por procedencia de los bienes, los precios de artículos producidos y consumidos en el país disminuyeron 0.1% en el mes, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 7.2% y en el año completo en 7.8%. Las cotizaciones de bienes importados presentaron variaciones de 0.3% en el mes, 4.8% en lo corrido del año y 5.8% en los últimos doce meses.
Por otra parte, aunque los bienes exportados no se incluyen en el IPP, se calcula paralelamente un índice de precios para dichos bienes. El IPP de artículos exportados presentó una variación mensual de 2.6%, situándose su variación en lo corrido del año en 6.8% y en el año completo en 8.5%. En este último indicador, los principales reducciones de precios se dieron en: combustible fuel oíl 9.2%, petróleo 8.2%, azúcar 4.6%, flores 3.7%, oro 3.4%, algodón y fique 3.3%, pesca y cultivo de peces 2.9% y trilla de café, -2.0%. En cuanto a aumentos se destaca: jugos y pulpas de fruta 4.2%, otras frutas (uchuva, pitahaya, curuba y granadilla) 3.6%, chocolate 1.9%, galletas y productos de panadería 1.6%. Los resultados de este índice se ilustran con mayor detalle en los cuadros 3 y 5.
Gráficos (formato pdf)
Bogotá, diciembre 4, 2001
Los intermediarios del mercado cambiario deben suministrar al Banco de la República (Departamento de Cambios Internacionales), dentro del plazo y procedimiento establecido en el Manual de Cambios, la información de las declaraciones de cambio y de endeudamiento externo que reciban de los residentes y no residentes en el país al momento de efectuar una operación de cambio.
Con el objeto de agilizar el envío de información sobre las operaciones de cambio, desde el pasado mes de septiembre, el Banco de la República puso a disposición de los intermediarios del mercado cambiario un enlace en la página WEB a través del cual se realiza la transmisión electrónica de los informes de declaraciones de cambio y endeudamiento externo.
En cuanto a la información de declaraciones de cambio se refiere, la transmisión electrónica se hace mediante la utilización de archivos; para el informe del endeudamiento externo, se utilizan las formas electrónicas dispuestas en el sitio WEB del Banco de la República.
Este nuevo medio de transmisión de información genera altísimos beneficios a los usuarios, en la medida que agiliza la entrega de la información, evita el desplazamiento físico de las personas para presentar la documentación y la constancia de radicación se sustituye por reportes electrónicos de conformidad o rechazo, se elimina el uso del papel y se obtiene una verificación y confirmación en línea de la información transmitida, lo cual permite la disminución de errores, ampliación de horarios y mayor seguridad y confidencialidad.
Para el Banco de la República representa disponer de información actualizada y consistente que le permite la elaboración de estadísticas de forma más confiable y oportuna.
Este proyecto se trabajó conjuntamente con los intermediarios del mercado cambiario, se realizaron pruebas y hoy el servicio está en funcionamiento reportando total efectividad.
Durante el primer semestre de 2002, se adicionará la posibilidad de transmitir la información de endeudamiento externo en archivos electrónicos, e igualmente se ampliará la cobertura para que los titulares de cuentas corrientes establecidas en el exterior bajo el mecanismo de compensación puedan remitir al Banco de la República los informes que se exigen en las disposiciones cambiarias de manera electrónica, bien sea a través de archivos o de formas electrónicas.
Las instrucciones para la utilización de los servicios hoy ofrecidos se pueden consultar a través de la siguiente página WEB del Banco de la República: http://www.banrep.gov.co/servicios/home4.htm
Bogotá, noviembre, 2001
En su sesión de Noviembre 22 de 2001 la Junta Directiva del Banco de la República revisó el entorno macroeconómico y definió las metas de inflación para el 2002 y el 2003.
El análisis del comportamiento reciente de la inflación y las proyecciones econométricas realizadas permiten tener confianza en el cumplimiento de la meta de inflación de este año. Así mismo, los pronósticos de inflación en el mediano plazo muestran descensos en ésta variable coherentes con la meta de inflación de 6% para el 2002 que fue establecida el año anterior por la Junta Directiva.
Mas allá del año 2002, la Junta Directiva del Banco de la República continuará estableciendo metas de inflación que converjan hacia una meta de inflación de largo plazo de 3.0%. Este nivel se entiende como el valor alrededor del cual la inflación oscilará en el futuro y ha sido considerado adecuado por ser lo suficientemente bajo como para no afectar negativamente las decisiones de los agentes económicos, aunque positivo para permitir eventuales intervenciones expansivas de la política monetaria, facilitar los ajustes en los precios relativos y reconocer los posibles sesgos en la medición del IPC.
En un paso más hacia la búsqueda de la meta de inflación de largo plazo de 3%, la Junta Directiva del Banco de la República decidió ratificar la meta de inflación de 6% para el 2002 y establecer un rango entre 4% y 6% para la definición de la meta puntual de la inflación en el año 2003.
Bogotá, noviembre 22, 2001
El Banco de la República se permite informar que, en desarrollo del programa de suministro de liquidez transitoria para fin de año, se realizaran subastas para otorgar liquidez por $1.100 mm a través de repos con plazos entre 35 y 91 días, de acuerdo con el siguiente cronograma:

Las subastas de repos a 35 días serán acumulables, es decir, los cupos no adjudicados en una subasta se adicionaran a la siguiente. en el caso de la subasta de repos a 91 días, los cupos no adjudicados se podrán otorgar a través de 2 subastas adicionales, una el 6 de diciembre y la otra el 13 de diciembre, ambas con vencimiento el 28 de febrero de 2002.
Las subastas de repos a 35 días se llevaran a cabo los días jueves entre las 10:30 a.m y las 11:00 a.m, y las de 91 días el jueves 29 de noviembre entre las 9:30 a.m. y las 10:00 a.m. la tasa mínima para la presentación de las ofertas, así como las demás características de las subastas serán iguales a las que rigen actualmente para las subastas de expansión transitoria a un día.
Bogotá, Noviembre 20 de 2001
El Banco de la República se permite informar que, en desarrollo del programa de suministro de liquidez permanente para finales del presente año, entre el 17 de septiembre y el 16 de noviembre pasados ha efectuado una expansión monetaria definitiva por $715 mil millones, a través del ejercicio de opciones para acumulación de reservas internacionales por US$240 millones y la compra definitiva neta de TES en el mercado secundario por $160 mil millones.
Bogotá, Noviembre 19 de 2001
El Sistema Electrónico de Negociación -SEN- del Banco de la República, marcó un nuevo record en la negociación secundaria de títulos de deuda publica en octubre del presente año, al alcanzar un volumen transado de $9,8 billones, en 6.266 operaciones. En forma paralela, el pasado 29 de octubre se transaron a través de este sistema $760 mil millones, cifra que se registra como el mayor nivel diario de negociación en los tres años de su operación.
El SEN consiste básicamente en una red informática que permite a las entidades del sector financiero conectarse, a través de estaciones de trabajo remotas, a un programa diseñado para la cotización en pantalla de ofertas, tanto de compra o venta definitiva o transitoria de títulos valores de deuda pública depositados en el Deposito Central de Valores - DCV del Banco de la Republica, como de créditos interbancarios. El citado programa realiza en forma automática el cierre de transacciones cuyas condiciones de precio o tasa, plazo y valor resulten coincidentes, garantizando tanto al comprador como al vendedor, la negociación en las mejores condiciones del mercado; despliega, además, para todos los participantes, información en línea acerca de las condiciones de cierre de todas y cada una las transacciones cursadas por el sistema, constituyéndose en una guía fundamental para la definición de los precios de cotización.
En sus tres años de existencia, el SEN ha contribuido de manera importante a desarrollar el mercado de deuda publica en Colombia, al dotar a las diferentes emisiones de TES de una mayor liquidez, gracias a las nuevas condiciones de agilidad, transparencia y profundidad en los procesos de su negociación secundaria, así como a la formación de curvas confiables de rendimiento para los respectivos títulos valores.
La mayor eficiencia en la negociación generada por el SEN, ha ocasionado a su vez una reducción de los márgenes de compra-venta de TES, induciendo a mayores niveles de negociación por parte de los agentes del mercado. Es así como el volumen de transacciones a través del SEN ha crecido de manera exponencial desde sus inicios; en el año de 1999 se cerraron 5.247 operaciones por valor de $5,7 billones; en el año 2000, se realizaron 12.076 transacciones por $14,6 billones; finalmente, entre enero y octubre de 2001, se han registrado en el sistema 41.054 cierres por valor de $63,9 billones.
Hacia el futuro y gracias a las inmejorables condiciones de seguridad, eficiencia y transparencia ofrecidas por el SEN, se vislumbra para este sistema transaccional un continuo desarrollo y crecimiento, coadyuvando así en el proceso de profundización del mercado de la deuda pública colombiana.
Bogotá, Noviembre 14 de 2001
En su sesión ordinaria del 9 de Noviembre de 2001 la Junta Directiva del Banco de la República revisó las tendencias de la inflación, de la actividad económica y la situación internacional.
Al finalizar el mes de octubre la inflación anual al consumidor fue del 8.0%, cifra compatible con el cumplimiento de la meta de inflación del 8.0% en diciembre de este año. Así mismo, las proyecciones de la inflación en el mediano plazo permiten prever descensos en ésta variable coherentes con el logro de la meta de inflación del 6.0% al finalizar el 2002.
Teniendo en cuenta la nueva información disponible sobre la evolución de la producción industrial, de las exportaciones no tradicionales a los Estados Unidos, el mejoramiento de los spreads de la deuda externa colombiana y la reducción de las tasas de interés en los Estados Unidos y Europa que favorecen la estabilidad cambiaria en el país, la Junta decidió reducir las tasas de interés de intervención del Banco de la República en 50 puntos básicos. Con esta reducción se completa una disminución de 3.25 puntos básicos en las tasas de interés de intervención en lo corrido del año. Adicionalmente, el Banco continuará asegurando la provisión de liquidez necesaria para el buen funcionamiento de la economía.
Las tasas de intervención quedarán así: Lombarda de expansión 12.75; subasta de expansión 8.75%; subasta de contracción; 7.75% y Lombarda de contracción 6.25%
Bogotá, noviembre 9, 2001
El Indice de Precios del Productor IPP- registró en octubre del presente año una variación mensual de 0.4%, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 6.7% y en los últimos doce meses en 7.6%. Comparando con el mismo mes del año anterior, las variaciones mensual, año corrido y anual a octubre de 2001 fueron inferiores en 0.5, 3.5 y 4.4 puntos porcentuales respectivamente (Cuadro 1).
Clasificación por actividad económica:
Industria: los precios de los productos industriales en promedio no registraron incremento en el mes. Sin embargo, se destaca el aumento en las cotizaciones de: panela 9.0%, margarinas, mantecas y grasas 2.2%, carne de porcino 1.9%, otros productos minerales no metálicos 1.1% y muebles y otros de la industria manufacturera 1.0%. En cuanto a caídas de precios, las principales se presentaron en almidones y derivados 4.5%, derivados de carne y pollo 4.5%, trilla de café 4.0%, frituras y pasabocas 2.4%, carne de pollo o gallina 2.3% y aguardiente 1.7% (Ver Cuadros 1 y 4 parte II).
Minería: las cotizaciones de artículos de origen minero se redujeron en 5.8% en el mes, variación inferior en 4.4 puntos porcentuales a la observada en octubre de 2000. El cambio en los precios se explica principalmente por la caída en el precio de petróleo crudo 15.3% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Agricultura, silvicultura y pesca: la variación mensual de precios de los productos agrícolas fue 1.4%, inferior en 0.6 puntos porcentuales a la registrada en octubre de 2000. Se destaca la reducción en los precios de: habichuela 20.4%, papaya 14.7%, naranja 13.2%, mango 12.3%, yuca 10.4%, café pergamino 8.4%, algodón y fique 8.1% y tomate 5.6%. Por su parte, los artículos con mayores alzas de precios en esta clasificación fueron: otros cereales (avena) 14.4%, tomate de árbol 11.5%, mora 11.1%, banano 10.0%, otras frutas (maracuyá, lulo, limón, uvas, manzanas, etc) 7.0%, arveja 6.3% y aguacate 5.8%, entre otras (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Clasificación según uso o destino económico:
Al descomponer el IPP según uso o destino económico de los bienes, el mayor crecimiento de precios se presentó en los materiales de construcción 0.4%. Por su parte, las materias primas (consumo intermedio) registraron una disminución en sus precios de 0.9%, seguidos por consumo final 0.2% y bienes de capital 0.1%. Al excluir las materias primas del IPP, obtenemos el índice que mide la evolución de precios de bienes ya terminados (bienes finales ofrecidos internamente). Dicho indicador, presentó una variación mensual de 0.1%, con un incremento de 7.2% en lo corrido del año y de 7.6% en el año completo (Ver Cuadro 2).
Clasificación según procedencia de los bienes:
Por procedencia de los bienes, los precios de artículos producidos y consumidos en el país disminuyeron 0.5% en el mes, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 7.3% y en el año completo 8.2%. Las cotizaciones de bienes importados presentaron variaciones de 0.2% en el mes, 5.1% en lo corrido del año y 5.6% en los últimos doce meses.
Por otra parte, aunque los bienes exportados no se incluyen en el IPP, se
calcula paralelamente un índice de precios para dichos bienes. El IPP de artículos
exportados presentó una variación mensual de 4.1%, situándose su variación en lo
corrido del año en 4.3% y en el año completo en 8.0%. En este último
indicador, los principales reducciones de precios se dieron en: transformación y
conservación de moluscos y crustáceos 11.8%, petróleo crudo 11.7%, trilla
de café 9.2%, coquización y productos de la refinación del petróleo 5.7%.
En cuanto a aumentos se destaca: productos de panadería 1.6%,
carbón 1.3%, chocolate 0.8% y actividades de impresión 0.8%. Los resultados de
este índice se ilustran con mayor detalle en los cuadros 3 y 5.
Gráficos (formato pdf)
Bogotá, noviembre 2, 2001
Al cierre del tercer trimestre del año 2001, la inflación anual al consumidor fue de 8,0%, conservando un nivel muy similar al registrado al finalizar el segundo trimestre de este año (7.9%). El dato de septiembre de este año es inferior en 1,2 puntos porcentuales al de igual mes del año anterior, siendo además el registro más bajo para un septiembre desde el año 1970.
La inflación acumulada en el tercer trimestre de este año (0,6%) fue idéntica a la observada el mismo trimestre del año pasado y mucho menor que la observada en el primero y segundo trimestres, reflejando el patrón estacional de la inflación colombiana. Dicha estacionalidad se ha reforzado en los últimos dos años hasta tal punto que cerca del 60% de la inflación anual ha ocurrido en el primer trimestre.
Las proyecciones efectuadas por la Subgerencia de Estudios Económicos del Banco de la República (SGEE) sugieren que existe una alta probabilidad de que la inflación termine el presente año cerca del 8%, cumpliendo la meta de inflación. Así mismo, la senda central del modelo de mecanismos de transmisión con información a septiembre indica que la inflación promedio durante el cuarto trimestre del 2002 será de 5,5%, una cifra similar a la pronosticada con información a junio (5,3%).
De acuerdo con la senda central del modelo de mecanismos de transmisión, la inflación del IPC sin alimentos se situará en 6,8% en el cuarto trimestre de este año y en 4,4% en el cuarto trimestre de 2002. La proyección al cuarto trimestre de este año es similar a la efectuada para el promedio de los tres indicadores actualmente utilizados por la SGEE con métodos alternativos. De acuerdo con ella, la inflación básica a diciembre de 2001 será de 6,5%.
A partir de los indicadores del sector real disponibles a la fecha, es posible esperar un crecimiento del PIB, para el tercer trimestre, no muy diferente del registrado en trimestres anteriores. Tal apreciación se basa en la estabilidad que exhiben variables como las exportaciones no tradicionales a este mismo mes y el consumo de energía eléctrica a septiembre entre otras. Adicionalmente, el incremento en la producción de petróleo gracias a la reactivación de Caño Limón entre julio y septiembre, podría compensar el debilitamiento en la producción de algunos otros sectores como el industrial. Para lo que resta del año, las perspectivas de crecimiento son menos optimistas que las expresadas en informes anteriores a raíz de los acontecimientos externos recientes, de la importante caída en los precios del petróleo y del café en los últimos meses y del poco promisorio comportamiento de los indicadores de pedidos de la industria y de las expectativas de situación económica de los empresarios de este sector. Estos factores hacen prever un crecimiento, para todo el año 2001, inferior al contemplado en la actual meta de crecimiento del gobierno (2,4%).
Respecto al próximo año, muy probablemente la economía se resentirá si la desaceleración de la economía mundial resulta acentuada y duradera y, si además, los problemas de seguridad interna no diminuyen. Más aún cuando lo anterior puede ir acompañado de un crecimiento mínimo o nulo de las economías de Venezuela y Ecuador, cuyas demandas, hasta ahora, han sido un importante motor de la producción industrial doméstica. Todas estas circunstancias podrían disminuir el efecto positivo sobre la actividad económica de la reducción en las tasas de interés internas y externas.
El buen desempeño de la inflación permitió que el Banco de la República adelantara varias acciones encaminadas a garantizar amplia liquidez al mercado durante el tercer trimestre del año, dentro de las que sobresalen tres reducciones a la estructura de tasas de intervención por 200 puntos básicos en conjunto.
Además de la reducción de las tasas de interés de intervención, en septiembre la Junta Directiva del Banco de la República adelantó una estrategia de incremento de la liquidez mediante la autorización de compras permanentes de títulos TES, habiéndose efectuado $60 mil millones hasta el 12 de octubre. Adicionalmente, se incrementó el monto de subastas de opciones para la acumulación de reservas internacionales, pasando el monto aprobado de US$90 millones en el segundo trimestre a US$210 millones en el tercer trimestre. De este monto, sin embargo, sólo se ejercieron US$130 millones en julio y septiembre.
Siguiendo la reducción de las tasas de intervención, se observó una disminución importante en las tasas de interés del mercado, tanto activas como pasivas. En articular, la tasa interbancaria promedio en septiembre fue de 9,3%, inferior en 2,1 puntos porcentuales a la de junio. Así mismo, la tasa pasiva se situó en 11,9%, reduciéndose en 0,8 puntos porcentuales frente a su nivel de junio. Finalmente, la tasa activa promedio calculada por el Banco de la República disminuyó en 0,1 puntos porcentuales en estos tres últimos meses, situándose en 18,5% en septiembre.
El ejercicio de proyección de la inflación confirma la alta probabilidad de cumplir la meta de inflación confirma la alta probabilidad de cumplir la meta de inflación del 8% y sugiere que la meta de inflación del 6% al finalizar el año 2002 es factible. Sin embargo, la incertidumbre que rodea estos escenarios es alta si se tienen en cuenta los siguientes factores: 1) el reciente incremento en la inflación anual de alimentos y la posibilidad de que esta tendencia se extienda el próximo año dada la alta probabilidad de que se presente un fenómeno de El Niño; 2) el menor grado de estabilidad cambiaria que puede presentarse el próximo año dado el incremento previsto en el déficit en cuenta corriente y las dificultades que puede enfrentar el gobierno para financiar el déficit fiscal a raíz de la actual incertidumbre internacional; y 3) el hecho de que las expectativas de inflación en Colombia siguen teniendo un componente adaptativo importante, reflejado especialmente en los contratos laborales, por lo cual la inflación todavía presenta un alto grado de inercia.
De todas maneras, los indicadores de actividad productiva continúan mostrando un ritmo de crecimiento bajo, aunque estable, en el país y las nuevas proyecciones de desempeño de la economía mundial sugieren una desaceleración más intensa de lo esperado inicialmente. Estas circunstancias reducen las presiones inflacionarias que eventualmente pudieran presentarse el próximo año.
La reducción de las expectativas de inflación es un hecho clave para garantizar una reducción significativa de la inflación el próximo año, dada la importancia que tradicionalmente han tenido los mecanismos de indización en Colombia. Un hecho preocupante al respecto es la forma como se están pactando en la actualidad la mayoría de los reajustes salariales en las convenciones colectivas de trabajo para los próximos des años, los cuales siguen vinculados automáticamente a la inflación pasada, en algunos casos adicionada en varios puntos.
Dado todo lo anterior, la Junta Directiva en su reunión del 12 de
octubre, decidió continuar con su estrategia de adelantar la liquidez permanente
suministrada a la economía mediante la compra definitiva de TES, adicionando a los $ 60
mil millones otorgados hasta esta fecha, otros $ 100 mil millones para ser entregados
hasta finales del mes de noviembre. Con el mimo propósito, el Banco convocará a una
subasta de opciones para acumulación de reservas internacionales por US$ 140 millones.
Igualmente, la Junta decidió disminuir en 25 puntos básicos todas las tasas de interés
de intervención del Banco a partir del 16 de octubre de 2001, con lo cual estas quedan
así: 13,25% para la lombarda de expansión, 6,75% para la lombarda de contracción, 9,25%
para la subasta de expansión y 8,25% para la subasta de contracción. La Junta espera
que, con estas medidas, se presenten mayores caídas en las tasas de interés de mercado.
Bogotá, octubre 30, 2001
A continuación se presentan los principales aspectos del estudio realizado por la Subgerencia de Estudios Económicos del Banco de la República que muestra resultados preliminares sobre la evolución de la balanza de pagos en Colombia durante el primer semestre del año 2001 y que actualmente se encuentra en circulación.
Durante el primer semestre de 2001, la cuenta corriente de la balanza de pagos del país presentó un déficit de US$1.146 millones (m) (2,9% del PIB trimestral), valor superior en US$1.041 m al registrado en igual período de 2000. Por su parte, la cuenta de capital mostró ingresos netos por US$1.357 m, superando en US$1.129 m a los registrados entre enero y junio de 2000. Al incluir los errores y omisiones por US$165 m, la variación de las reservas internacionales netas en este período fue de US$374 m. A junio 30 del presente año, el saldo de las reservas internacionales netas se situó en US$9,270 m. Este saldo equivale a 8,9 meses de importaciones de bienes, 7,0 meses de importaciones de bienes y servicios y 2,6 veces el saldo de la deuda externa de corto plazo según el vencimiento original.
CUENTA CORRIENTE
Entre enero y junio de 2001, la cuenta corriente arrojó un déficit de US$1.146 m (2,9% del PIB trimestral), situación explicada por el deterioro de la balanza comercial y los mayores egresos por dividendos y utilidades. El incremento de las compras externas (US$799m) y la disminución de las exportaciones (US$202 m) redujo el superávit comercial de US$1.082 m en el primer semestre de 2000 a US$81 m en el mismo período de 2001. Este comportamiento está asociado, entre otros, con el desmejoramiento en los términos de intercambio (7,8%) y con la caída de los volúmenes de exportación del petróleo.
La cuenta corriente pasó de registrar resultados superavitarios de 1,3% y 0,7% del PIB trimestral en los dos últimos trimestres de 2000, a déficit de 3,5% y 2,2% del PIB trimestral en el primer y segundo trimestre de 2001. Dicho comportamiento se explica por la disminución del superávit comercial y los mayores pagos por utilidades y dividendos que fueron contrarrestados parcialmente por el incremento de los ingresos por transferencias corrientes.
Balanza Comercial
En el primer semestre de 2001, la balanza comercial presentó un superávit de US$81 m, inferior en US$1.001 m al observado en el mismo período de 2000, como resultado del incremento en las compras externas y la disminución en el valor exportado. El aumento de las importaciones (14,6%, US$799 m), se explica principalmente por las mayores compras de bienes de capital (US$558 m FOB, 33,4%), destacándose el nivel que alcanzaron las de equipo de transporte (US$284 m). También aumentaron, aunque en menor proporción, las importaciones de bienes de consumo (16,4%) y productos intermedios (2,8%) .
La disminución de las exportaciones (3,7%, US$202 m) se originó en las menores ventas externas de productos tradicionales (18,5%, US$638 m). Los menores ingresos externos provenientes de productos tradicionales se explican básicamente por la caída en las ventas de hidrocarburos (US$705 m, 30,8%) como resultado principalmente de los menores volúmenes despachados (286 miles de barriles diarios (mbd) en 2001 y 399 mbd en 2000) y en menor medida, por la caída en la ventas externas de café (US$136 m, 27,1%). Por el contrario, crecieron las ventas de carbón (US$196 m) y las de ferroníquel (US$10 m). Por su parte, el valor exportado de bienes no tradicionales ascendió a US$3.258 m superior en US$406 m (14,2%) al del primer semestre de 2000. Este incremento está asociado con el aumento de las ventas de productos industriales que crecieron US$349 m, sobresaliendo los rubros de material de transporte, maquinaria y equipo, artes gráficas, alimentos y bebidas, y confecciones.
La dinámica de la balanza comercial para el período enero-junio de 2001 está asociada con la evolución de los términos de intercambio que cayeron en 7,8%, como consecuencia del mayor aumento en los valores unitarios de las importaciones (10,5%) frente al de los de las exportaciones (1,9%). El alza en los precios de las compras externas está vinculada básicamente con el aumento en los precios de las importaciones industriales (12,9%) y de combustibles (13,8%). Por su parte, el comportamiento de los precios de las ventas al exterior se explica, principalmente, por el aumento en los valores unitarios de las exportaciones no tradicionales (14,4%) y la caída en los precios de los productos tradicionales (8,8%).
Balanza de servicios, renta de los factores y transferencias
El comercio global de servicios para este período sumó US$2.719 m, cifra
superior en US$238 m a la obtenida en el primer semestre de 2000. Las exportaciones se
situaron en US$1.031 m y las importaciones ascendieron a US$1.688 m, por lo cual la
balanza de servicios arrojó un déficit de US$657 m. Por su participación en las
transacciones totales de servicios, se destacan las actividades relacionadas con el
transporte y turismo al generar el 75,1% del valor total registrado por servicios,
seguidas, entre otras, por las de seguros y financieros (8,2%), comunicaciones (6,2%), y
servicios empresariales (6,1%).
El rubro renta de los factores presentó un déficit de US$1.578 m entre los meses de enero y junio de 2001 superior en US$187 m al déficit del mismo período de 2000 cuando se ubicó en US$1.391 m. Este comportamiento se explica por los mayores egresos por concepto de utilidades y dividendos (US$136 m), ya que los ingresos alcanzaron US$404 m, monto similar al obtenido en igual período de 2000.
Por otra parte, en el período de análisis, los ingresos netos por transferencias corrientes ascendieron a US$1.007 m, con un crecimiento de US$232 m frente al mismo período de 2000. Este crecimiento corresponde en esencia al incremento de los ingresos por remesas giradas por los colombianos en el exterior a sus familias en el país.
CUENTA DE CAPITAL Y FINANCIERA
Durante el primer semestre de 2001, la cuenta financiera presentó ingresos netos por U$1.357 m, superiores en US$1.129 m a los recibidos en igual período de 2000. Las entradas de recursos se explican por los flujos de capital de largo plazo que ascendieron a US$3.012 m, contrarrestando las salidas de capital de corto plazo que sumaron US$1.655 m.
Flujos financieros de largo plazo
Entre enero y junio del presente año, el flujo de capital de largo plazo aumentó en US$2.627 m respecto a lo observado en igual período de 2000. Este incremento obedece al mayor endeudamiento externo (US$ 2.067 m), al aumento de los flujos de inversión extranjera directa (US$445 m) y la menor salida de capitales vinculados a inversiones colombianas directas en el exterior (US$115 m).
El mayor endeudamiento externo obedece al incremento de las colocaciones de bonos (US$1,969 m) por parte del Gobierno que al descontar el crecimiento de las amortizaciones (US$296 m) muestra un aumento neto de US$1,673 m.
Por otra parte, el financiamiento externo correspondiente a préstamos registró salidas por US$664 m, que se explican por los pagos netos efectuados por las entidades públicas (US$651 m). Cabe anotar, que los agentes privados no financieros aumentaron los desembolsos en US$162 m, en tanto que sus amortizaciones cayeron en US$675 m. Por otro lado, el flujo por crédito comercial y arrendamiento financiero presentó salidas de recursos por US$94 m que se explican por los pagos realizados por las empresas privadas (US$48 m) y las entidades públicas (US$46 m).
Al finalizar el primer semestre de 2001, los ingresos netos por inversión extranjera directa en Colombia ascendieron a US$1.320 m con un crecimiento de US$445 m frente a lo registrado en igual período del año anterior. Este resultado se explica básicamente porque en 2001 el sector petrolero obtuvo ingresos por US$240 m mientras que en el 2000 registró egresos por US$249 m. Por su parte, las inversiones directas con destino al resto de sectores que sumaron US$1.008 m se asignaron principalmente a las actividades de comunicaciones, minas y canteras, y a los establecimiento financieros.
Flujos financieros de corto plazo
En el período en mención, el movimiento de capitales de corto plazo presentó salidas por US$1,655 m, que obedecieron fundamentalmente al flujo de activos de los colombianos en el exterior que se situó en US$2,002 m, superior en US$1,938 m al primer semestre de 2000. Este comportamiento está asociado básicamente con las inversiones de cartera realizadas por la Tesorería General de la República (US$616 m) y por los agentes privados no financieros (US$902 m). Por pasivos de corto plazo se recibieron US$347 m, hecho que contrasta con los US$94 m de pagos netos efectuados durante el período enero-junio de 2000. La dinámica del endeudamiento de corto plazo se explica por las obligaciones adquiridas por las empresas privadas no financieras y las entidades públicas financieras.
Cuadro (formato pdf)
Bogotá, octubre 17, 2001
La Junta Directiva del Banco de la República en su sesión ordinaria del 12 de octubre revisó las tendencias de la inflación e hizo una evaluación de la situación económica y el entorno internacional.
Al concluir septiembre la tasa anual de inflación fue de 7.97%, con una ligera disminución en comparación al mes anterior (8.03%). Así mismo, el promedio de las medidas de inflación básica calculadas por el Banco de la República pasó de 7.2% en agosto a 7% en septiembre. Sin embargo, la inflación de alimentos se aceleró, fenómeno que por su naturaleza es transitorio, aunque podría extenderse hasta el primer semestre del próximo año dependiendo de las condiciones climáticas. Los pronósticos de inflación permiten ser optimistas acerca del cumplimiento de la meta de inflación del 8% en el 2001 y el 6% para el año siguiente.
Los indicadores de la actividad productiva continúan mostrando un ritmo de crecimiento bajo pero estable en el país. Las nuevas proyecciones del desempeño de la economía mundial, por su parte, sugieren una desaceleración más intensa de lo esperado inicialmente, confirmando lo afirmado por la Junta en su comunicado del mes anterior.
En estas circunstancias, la Junta decidió adelantar la liquidez permanente suministrada a la economía mediante la compra definitiva de TES. Desde el primero de septiembre hasta la fecha, el Banco ha realizado este tipo de operaciones por $60 mil millones, monto que será adicionado en $100 mil millones hasta finales del mes de noviembre. Para el mismo mes, el Banco convocará a una subasta de opciones para acumulación de reservas internacionales por US$ 140 millones.
Igualmente, la Junta decidió disminuir en veinticinco puntos básicos todas las tasas de interés de intervención del Banco de la República.
Teniendo en cuenta estos cambios en el cronograma de suministro de liquidez permanente y la disminución de las tasas de intervención del Banco, se espera que se presenten mayores caídas de las tasas de interés del mercado.
Cuadro de Evolución de Tasas (formato pdf)
Bogotá, octubre 12, 2001
El Indice de Precios del Productor IPP- registró en septiembre del presente año una variación mensual de 0.1%, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 7.2% y en los últimos doce meses en 8.0%. Comparando con el mismo mes del año anterior, las variaciones mensual, año corrido y anual a septiembre de 2001 fueron inferiores en 0.7, 3.0 y 4.9 puntos porcentuales respectivamente (Cuadro 1).
Clasificación por actividad económica:
Industria: los precios de los productos industriales registraron un incremento mensual de 0.3%, inferior en 0.3 puntos porcentuales al observado el mismo mes del año anterior. Se destaca el aumento en las cotizaciones de: colchones y somieres 3.6%, fibras sintéticas y artificiales 3.3%, chocolate 3.3%, gaseosas 2.8%. En cuanto a caídas de precios, las principales se presentaron en equipos eléctricos -7.2%, trilla de café -5.1% y carne de vacuno -0.7% (Ver Cuadros 1 y 4 parte II).
Minería: las cotizaciones de artículos de origen minero se redujeron en 0.1% en el mes, variación inferior en 5.5 puntos porcentuales a la observada en septiembre de 2000. El cambio en los precios se explica por la reducción en el precio de plata y platino -12.8%. No obstante el precio del oro se incrementó en 7.4% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Agricultura, silvicultura y pesca: la variación mensual de precios de los productos agrícolas fue 0.8%, inferior en 1.9 puntos porcentuales a la registrada en septiembre de 2000. Los artículos con mayores alzas de precios en esta clasificación fueron: habichuela 66.1%, otras hortalizas y legumbres (repollo, espinacas, acelgas, lechuga, etc) 33.1%, piña 29.7%, mango 19.0%, aguacate 10.8% y tomate 8.5%, entre otras. Por su parte, se destaca la reducción en los precios de: zanahoria -21.7%, papa -15.4%, cebolla -8.7%, banano -7.5%, ganado vacuno hembra -3.2% y ganado vacuno macho -1.4% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Clasificación según uso o destino económico:
Al descomponer el IPP según uso o destino económico de los bienes, el mayor crecimiento de precios se dio en los bienes de capital 0.9%, seguidos por los materiales de construcción y bienes finales 0.2%. Por su parte, las materias primas registraron una variación mensual de -0.2%. Al excluir las materias primas del IPP, obtenemos el índice que mide la evolución de precios de bienes ya terminados (bienes finales ofrecidos internamente). Dicho indicador, presentó una variación mensual de 0.3%, con un incremento de 7.3% en lo corrido del año y de 7.6% en el año completo (Ver Cuadro 2).
Clasificación según procedencia de los bienes:
Por procedencia de los bienes, los precios de artículos producidos y consumidos en el país aumentaron 0.1% en el mes, 7.9% en lo corrido del año y 8.9% en el año completo. Las cotizaciones de bienes importados presentaron variaciones de 1.0% en el mes, 5.5% en lo corrido del año y 4.0% en los últimos doce meses. Por otra parte, aunque los bienes exportados no se incluyen en el IPP, se calcula paralelamente un índice de precios para dichos bienes. El IPP de artículos exportados presentó una variación mensual de 1.7%, situándose su variación en lo corrido del año en -0.2% y en el año completo en -8.0%. En este último indicador, los principales aumentos mensuales de precios se dieron en: oro 8.6%, banano 3.4%, calzado y artículos de viaje (maletas) 2.8%, trilla de café 2.6%, productos de la refinación del petróleo 2.7% y flores 2.6%. En cuanto a reducciones se destaca: chocolate -4.2%, mineral de níquel -3.2% y productos de panadería -1.5%. Los resultados de este índice se ilustran con mayor detalle en los cuadros 3 y 5.
Gráficos (formato pdf)
Bogotá, octubre 2, 2001
En su sesión ordinaria del 14 de septiembre, la Junta Directiva del Banco de la República revisó las tendencias de la inflación y del desenvolvimiento general de la economía.
Al concluir el mes de agosto la tasa anual de inflación fue de 8%, inferior en 0.1 puntos porcentuales a la inflación del mes anterior y en 1.1 puntos porcentuales a la de agosto del año 2000 (9.1%). De manera similar, el promedio de las medidas de inflación básica calculadas por el Banco de la República se redujo 0.2 puntos porcentuales, al pasar de 7.4% en julio a 7.2% en agosto. Este promedio es inferior en 1.4 puntos porcentuales al promedio de las medidas de inflación básica de agosto del año pasado (8.6%).
El comportamiento de varios indicadores de la actividad productiva a comienzos del tercer trimestre del año muestra un ritmo de crecimiento bajo pero estable en el país. La economía mundial, por su parte, parece estar entrando en un proceso de desaceleración más pronunciado que el anticipado anteriormente. Esto genera un ambiente menos favorable para el crecimiento de la economía colombiana, la cual continuará operando en el futuro próximo por debajo de su capacidad productiva y sin presiones inflacionarias por el comportamiento del gasto.
Teniendo en cuenta lo anterior, y los resultados de los modelos de proyección de la inflación, los cuales muestran una alta probabilidad de alcanzar las metas de inflación, la Junta Directiva del Banco de la República decidió reducir todas sus tasas de interés de intervención en 0.5 puntos porcentuales, excepto la lombarda de contracción. Así, a partir del lunes 17 de septiembre, las tasas de interés de intervención del Banco serán las siguientes: lombarda de expansión, 13.5%; mínima de la subasta de expansión, 9.5%; máxima de la subasta de contracción, 8.5%; lombarda de contracción, 7%.
Bogotá, septiembre 14, 2001
En el momento de hacer el análisis de la política monetaria en Colombia, es útil explicar el proceso de toma de decisiones en el Banco de la República.
En primer lugar, existe una regla que no tiene excepciones y es que en la Junta Directiva del Banco de la República no se discute ningún tema sin que previamente se haya realizado un análisis por parte de las subgerencias del área técnica del Banco. Este análisis debe estar consignado en un documento escrito circulado con anterioridad, al cual se le da lectura en la reunión de Junta Directiva. Dicho documento se convierte entonces en el término de referencia de la discusión.
De igual manera, la Secretaría de la Junta Directiva prepara una versión de las Resoluciones Externas.
No obstante, durante las discusiones de la Junta se puede llegar a conclusiones diferentes a las recomendadas por la Administración, pero estas tienen que justificarse.
Por otra parte, existe la práctica de discutir los documentos técnicos en reuniones informales entre los Codirectores de dedicación exclusiva y el Viceministro Técnico de Hacienda. En esas reuniones se puede llegar a un consenso sobre las conclusiones, y esto hace más fácil su discusión en Junta. De todas maneras, las subgerencias del área técnica tienen libertad para presentar conclusiones diferentes a las de la mayoría de los Codirectores en las discusiones informales.
De todo lo anterior, se concluye que el equipo técnico del Banco de la República tiene mucha influencia en las decisiones de la Junta Directiva, al establecer los parámetros de la discusión.
Después de ser leído el documento técnico, cualquier Codirector puede expresar su posición verbalmente o por escrito.
Con el fin de hacer más eficiente la reunión de Junta Directiva, las peticiones del público se tratan en el Comité de Consultas, cuyas decisiones transmite a los interesados a través del Secretario de la Junta Directiva. El Comité puede pedir estudios especiales sobre estas peticiones y proponer a la Junta cambios en las normas cuando esto se considere de utilidad general.
En la actualidad, la política monetaria se rige por un esquema de meta de inflación. En dicho esquema, el objetivo de la política monetaria es el logro de tasas de inflación coherentes con el mandato constitucional de garantizar la estabilidad de precios, en coordinación con una política macroeconómica general que propenda por el crecimiento del producto y el empleo. Para cumplir con este propósito, la Junta Directiva ha establecido metas de inflación gradualmente decrecientes. Las decisiones en materia de política monetaria se han tomado con el propósito de garantizar el cumplimiento de dichas metas y el logro de tasas de crecimiento contenidas en los respectivos programas macroeconómicos.
Las decisiones de política se toman con base en:
- La meta de inflación.
- La evaluación del estado general de la economía, de las tendencias y perspectivas de la inflación y de la situación de desempleo.
- El seguimiento al comportamiento de la cantidad de dinero respecto a valores de referencia previamente definidos para ser conducentes al logro de la meta de inflación.
La Junta, en su proceso interno de toma de decisiones, realiza mensualmente una evaluación detallada de las presiones inflacionarias y de las perspectivas de inflación. Trimestralmente, se publica un Informe sobre Inflación para que los mercados conozcan la percepción de la Junta sobre la probabilidad de cumplir la meta de inflación y evalúen la coherencia de las acciones de la Junta con el análisis técnico. Si la evaluación sugiere que bajo las condiciones vigentes de la política monetaria la inflación se desviará de la meta del año en curso o el siguiente, la Junta procederá a modificar la postura de su política.
El comportamiento del dinero, en especial de la base monetaria y su composición, juega un papel importante en el proceso de toma de decisiones de la Junta. Por esta razón, el valor de referencia para la base monetaria está construido de manera coherente con la meta de inflación, la proyección del crecimiento real del PIB y cambios previsibles en la velocidad de circulación. La Junta evalúa las presiones inflacionarias y analiza el comportamiento de la base monetaria respecto al valor de referencia. Bajo condiciones normales, desviaciones significativas de la base monetaria en relación con su valor de referencia señalan riesgos de no cumplir las metas de inflación.
No obstante, el concepto de valor de referencia de la base monetaria no significa un compromiso del Banco de la República de corregir mecánicamente cualquier desviación de corto plazo de la base respecto a su valor de referencia. De manera rutinaria, la Junta realiza evaluaciones periódicas de los valores meta de la base monetaria (v. gr. para analizar si se ha presentado un cambio en la velocidad del agregado) y podrá modificarlos si existen sólidas razones técnicas para hacerlo, mientras no se comprometa el logro de las metas de inflación.
De acuerdo con la Constitución y la ley, el logro y el mantenimiento de la estabilidad de precios, en un entorno de crecimiento económico y bajo desempleo, es el objetivo primario de la política monetaria. Por lo tanto, la estrategia monetaria está diseñada con el fin de lograr ese objetivo. En este contexto, la Junta Directiva del Banco de la República anuncia metas cuantitativas de inflación y se compromete a lograr la estabilidad de precios en el mediano plazo.
Finalmente, vale la pena comentar el papel del Comité de Coordinación. Todos los lunes, se reúnen los Codirectores de dedicación exclusiva y el Viceministro Técnico de Hacienda para definir los temas a tratar en las próximas reuniones de Junta Directiva, y los estudios que deben realizar las subgerencias del área técnica, para de esta manera contar con los elementos de juicio en las futuras decisiones.
Tanto los Codirectores del Banco como el Ministro de Hacienda, pueden solicitar el estudio y su posterior discusión en Junta de los temas que consideren de importancia. Los demás Ministerios, a su vez, pueden también solicitar el estudio de temas de su interés.
Bogotá, septiembre 5 de 2001
La relación entre inflación y crecimiento económico es un tema de gran interés, en especial bajo las condiciones actuales de la economía colombiana, de lento crecimiento del producto, alto desempleo e inflación históricamente baja.
Algunos analistas sostienen que el desempleo y el lento crecimiento de la economía son problemas mucho más serios que la inflación. A continuación proponen una política monetaria y fiscal más expansiva en los próximos años, y afirman que ello debe ser así aún si la inflación se acelera en el proceso.
Yo estoy de acuerdo en que el desempleo es el principal problema económico de este país, y que todos los esfuerzos de la política económica deben ser dirigidos a disminuirlo. Sin embargo, discrepo con quienes creen que para lograr ese objetivo se debe buscar o tolerar una mayor inflación. Políticas pro-inflacionarias sólo traerían problemas adicionales, y de ninguna manera posibilitarían un crecimiento alto y sostenido del producto y el empleo. Así lo enseña la teoría económica, la experiencia de los países y el sentido común.
La política monetaria, si bien con ciertas limitaciones en una economía abierta, puede contribuir a que la economía crezca más rápidamente cuando el producto se encuentra por debajo de su nivel potencial. La forma de hacerlo es a través de reducciones en las tasas de interés de intervención del banco, de tasas pasivas reales por debajo de su promedio histórico, de cupos amplios de Repos y reducciones de los encajes, para citar solo algunos ejemplos que aplican claramente al caso colombiano de los últimos años. Pero creo además, como lo enseña la economía clásica y keynesiana tomada con rigor, que no existe beneficio alguno que surja de aceptar mayores niveles de inflación.
Más específicamente, no comparto la idea de que si se acepta más inflación, se obtendrá mayor crecimiento económico. Tampoco comparto la versión negativa de la anterior afirmación, en la cual las acciones del Banco de la República para evitar que la inflación aumente dañan el crecimiento. Y, por último, no creo que inflación baja y alto crecimiento sean objetivos incompatibles. Todas estas afirmaciones no están sustentadas en la teoría económica, ni en la experiencia de los países, ni el sentido común cuando se tiene una visión de largo plazo del funcionamiento de las economías.
Poniendo a prueba el sentido común, y el buen juicio, preguntémonos: si más inflación permite más crecimiento, no sólo durante unos pocos meses o un año, sino de manera permanente, o en el largo plazo, ¿porqué entonces no tratamos de tener una inflación mucho mayor (ej. 50%, 100% o 1000%), y crecemos así mucho más?. La respuesta es simple: porque la inflación tiene costos en el largo plazo; porque la inflación genera más crecimiento únicamente a través del engaño de ciertos agentes económicos, en su mayoría los más débiles; y porque el engaño difícilmente puede ser permanente, con lo cual el crecimiento que se obtiene a través de mayor inflación será de corta vida.
La inflación daña el funcionamiento de la economía de diferentes formas, afectando a todo el mundo. La mayoría de los cálculos sobre los costos de la inflación, realizados por economistas de diferentes corrientes de pensamiento y formación, sugieren que por cada 10 puntos porcentuales de inflación se reduce entre 0.3 y 1 por ciento anual la tasa de crecimiento del producto. En el caso de Colombia se ha calculado ese costo en 0.5 puntos porcentuales. Como entre 1971 y 1998 Colombia registró una inflación promedio de aproximadamente 23%, el costo de no haber tenido estabilidad de precios puede haber sido cercano a crecer un uno por ciento menos, anualmente. Esta cifra, en valor presente neto, es de gran magnitud. Significa, por ejemplo, que de haber mantenido la estabilidad de precios en las ultimas 3 décadas tendríamos hoy en Colombia un nivel de ingreso per cápita aproximadamente 40% superior al que tenemos hoy.
En el corto plazo, sin embargo, la inflación puede venir acompañada de mayor crecimiento. Pero la forma en que lo hace, si bien no se presenta de manera explícita por parte de quienes quieren seducir con la idea de comprar crecimiento extra con más inflación, es engañando a la gente. En especial, engañando a los asalariados, a los ahorradores no protegidos y a los pensionados. Y la razón es sencilla: sin una sorpresa inflacionaria que disminuya el salario real de los asalariados y aumente las ganancias de los empresarios, la inflación no podría afectar variables reales como la producción y el empleo.
Adicionalmente, los amigos de mayor inflación con el fin de alcanzar mayor crecimiento económico olvidan, por descuido, ignorancia o mala intención, que el crecimiento que eventualmente se consigue con mayor inflación es un beneficio de corta vida. La razón es que el crecimiento adicional asociado a la mayor inflación depende de que la gente sea engañada por la inflación, y el mantener ese crecimiento adicional depende de que la gente se mantenga engañada. Mientras engañar la gente con inflación es relativamente fácil, y de hecho ocurre a menudo, mantener engañada a la gente es bien difícil, y eso es precisamente lo que se necesita para que la mayor inflación compre de manera sostenida mayor crecimiento.
En Colombia, al igual que en muchos otros países del mundo, el banco central tiene una meta de inflación, pero no una meta de crecimiento económico. Este enfoque, sin embargo, no es anti-crecimiento económico. Lo que una meta de inflación quiere decir es que el banco central va a promover el mayor crecimiento posible coherente con el logro de la meta de inflación, y este crecimiento puede ser, temporalmente, mayor al potencial, siempre y cuando la economía está operando con niveles no utilizados de capacidad productiva.
El sistema de metas de inflación exige al banco central una visión de largo plazo en el diseño y ejecución de su política monetaria, descartando la existencia de booms de corta duración, caracterizados por aumentos en el empleo y el producto que vienen acompañados de inflación y burbujas en los mercados de activos, fuentes de fragilidad financiera y recesiones profundas.
Bogotá, 5 de septiembre de 2001
El Indice de Precios del Productor IPP- registró en agosto del presente año una variación mensual de 0.3%, con lo cual su variación en lo corrido del año se situó en 7.1% y en los últimos doce meses en 8.8%. Comparando con el mismo mes del año anterior, las variaciones mensual, año corrido y anual a agosto de 2001 fueron inferiores en 0.2, 2.2 y 4.9 puntos porcentuales respectivamente (Cuadro 1).
Clasificación por actividad económica:
Industria: los precios de los productos industriales registraron un incremento mensual de 0.3%, inferior en 0.4 puntos porcentuales al observado el mismo mes del año anterior. Este incremento representa el 87.9% de la variación mensual del IPP total. Se destaca el aumento en las cotizaciones de: margarinas, mantecas y grasas 9.4%, aceites 8.3%, carnes preparadas 4.6%, insecticidas y fungicidas 3.4%, sistemas de suspensión (amortiguadores, tijeras, etc) 2.9%, mezclas y prefabricados de concreto 2.9%, relojes 2.8% y derivados de carne y pollo 2.6%. En cuanto a caídas de precios, las principales se presentaron en instrumentos ópticos y equipo fotográfico 3.6%, blusas para mujer y niña 2.8% y arroz trillado, pulido y pilado 2.7%, (Ver Cuadros 1 y 4 parte II).
Minería: las cotizaciones de artículos de origen minero se incrementaron en 0.8% en el mes, variación superior en 1.5 puntos porcentuales a la observada en agosto de 2000. Esta variación contribuye con el 6.0% de la variación total del indicador. El cambio en los precios se explica por el aumento en el precio de petróleo crudo 1.5% y gas natural 1.2%. Se destaca el descenso en el precio de mineral de níquel 4.0% (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Agricultura silvicultura y pesca: la variación mensual de precios de los productos agrícolas fue 0.1%, superior en 0.1 punto porcentual a la registrada en agosto de 2000. Esta variación explica el restante 6.1% de la variación total del IPP. Los artículos con mayores alzas de precios en esta clasificación fueron: mango 60.0%, habichuela 21.0%, aceite crudo de palma 18.9%, otras hortalizas y legumbres (repollo, lechuga, ajo, pimentón, espinacas) 15.7%, naranja 12.5%, mora 7.9% y cebolla 6.5% . Se destaca la reducción en los precios de: zanahoria 18.7%, arveja 13.2%, otras frutas (guayaba, uva, maracuyá, etc) 7.9%, aguacate 7.5%, yuca 7.4% y fríjol 6.5%, entre otras (Ver Cuadros 1 y 4 parte I).
Clasificación según uso o destino económico:
Al descomponer el IPP según uso o destino económico de los bienes, el mayor crecimiento de precios se dio en los materiales de construcción 0.6%, seguidos por las materias primas 0.4%, consumo final 0.2%. Por su parte, los bienes de capital registraron una variación mensual de 0.1%. Al excluir las materias primas del IPP, obtenemos el índice que mide la evolución de precios de bienes ya terminados (bienes finales ofrecidos internamente). Dicho indicador presentó una variación mensual de 0.2%, y registró un incremento en lo corrido del año de 6.9%, y de 7.9% en el año completo (Ver Cuadro 2).
Clasificación según procedencia de los bienes:
Por procedencia de los bienes, los precios de artículos producidos y
consumidos en el país aumentaron 0.4% en el mes, 7.9% en lo corrido del año y 10.1% en
el año completo. Las cotizaciones de bienes importados presentaron una variación mensual
de 0.05%, y de 4.7 y 4.8% en lo corrido del año y doce meses respectivamente. Por
otra parte, aunque los bienes exportados no se incluyen en el IPP, se calcula
paralelamente un índice de precios para dichos bienes. El IPP de artículos exportados
presentó una variación mensual de 2.3%, situándose su variación en lo corrido
del año en 1.9% y en el año completo en 7.2%. En este último indicador, las
principales reducciones mensuales de precios se dieron en: mineral de níquel 18.6%,
combustible fuel oil y ACPM 10.3%, pesca y cultivo de peces 5.1%, trilla de
café 4.6% y prendas de vestir 2.8%. Los resultados de este índice se
ilustran con mayor detalle en los cuadros 3
y 5.
Gráficos (formato pdf)
Bogotá, septiembre 4 de 2001
La contracción de la economía colombiana en 1999 fue producto de un período largo (1992-1998) durante el cual el país gastó más de lo que sus ingresos le permitían. Ese exceso de gasto se financió con recursos del endeudamiento externo y el interno. Ambos, sector público y sector privado, redujeron sus niveles de ahorro y elevaron su endeudamiento.
Las circunstancias internacionales, que habían dado lugar a un abundante flujo de capitales hacia los países emergentes en la primera década de los noventa, cambiaron abruptamente en la segunda mitad de la década. Primero fue la crisis de México, en 1994, después la de Asia a finales de 1997 y principios de 1998, después de la Rusia en agosto de 1998, después la de Brasil en 1999 y más recientemente la que ha afectado a Turquía y Argentina.
El mercado internacional de capitales se cerró para Colombia y para otros países emergentes desde el segundo semestre de 1998. La imposibilidad de continuar accediendo al mercado internacional, el deterioro de los términos de intercambio y la salida de capitales, forzó a la economía a ajustar el gasto de manera automática y abrupta con posterioridad al primer trimestre de 1998, cuando la cuenta corriente de la balanza de pagos, que venía arrojando déficit desde 1993, llegó a su desequilibrio máximo, cercano a ocho puntos del PIB.
La contracción de 1998-1999, no puede considerarse como parte de un ciclo económico normal en el cual la expansión inicial de la demanda genera presiones inflacionarias y, como consecuencia de éstas, la autoridad monetaria se ve en la necesidad (y la obligación) de restringir la oferta monetaria, elevar las tasas de interés y reprimir la demanda agregada de la economía.
La crisis colombiana de los últimos tres años ha sido similar a las que se han presentado en otros países al reventarse las burbujas de los precios de la finca raíz y, en general de los activos, producto de una expansión prolongada del gasto, financiado con un endeudamiento creciente.
La caída de la demanda no puede atribuirse exclusivamente al manejo de la política monetaria y cambiaria, sino a que los desequilibrios a nivel del gobierno, las empresas y los hogares no eran sostenibles y tarde o temprano casi independientemente de la política monetaria que se siguiera-, producirían una crisis.
La política económica enfrentó en 1999 decisiones muy complejas. Era necesario reconocer que el período prolongado de expansión había llegado a su final, y proceder a un ajuste del gasto en la economía que afectara lo menos posible al sector privado. Para lograr este objetivo, era indispensable que el sector público se equilibrara en forma rápida y evitar un desbordamiento de la inflación y la pérdida de confianza en la moneda. Como esto no sucedió a la velocidad deseada, el peso del ajuste recayó en el sector privado y en la política monetaria lo cual, a su vez, condujo a la devaluación, a la elevación de las tasas de interés y a la pérdida de reservas internacionales del Banco de la República.
Visto en retrospectiva, resulta evidente que una estrategia de manejo diferente también hubiera desembocado en una crisis y que las autoridades juzgaron que el camino escogido tendría menores consecuencias económicas y sociales en el mediano plazo, por considerar que las menores expectativas de inflación y de devaluación tendrían un impacto positivo sobre la prima de riesgo soberano y sobre las tasas de interés como, en efecto, ocurrió.
Gobernar, sin embargo, es seleccionar el menor de los males, que fue lo que se hizo. Lo cual no quiere decir que el país no fuera a atravesar un período de crisis económica tan desconocido, tan duro y tan prolongado como el que se ha vivido en Colombia. Con todo, la economía no cayó en una hiperinflación, ni la moneda en una condición de desvalorización irreversible como si sucedió, por ejemplo, en Ecuador. Aunque se ha pagado un altísimo costo social y económico por los excesos de los años anteriores.
A partir del segundo semestre de 1999 la economía comenzó un proceso de recuperación que condujo a crecimientos positivos del PIB a lo largo del año 2000. Con la menor inflación, las tasas de interés cayeron y la confianza del público en la economía aumentó. El sector privado inició un proceso de auto corrección desde la segunda mitad de 1998 que, si bien dio lugar a la contracción de 1999, también condujo a la recuperación en el año 2000. La devaluación real, las menores tasas de interés y la mayor confianza propiciaron un aumento del consumo de los hogares, de la inversión privada y de las exportaciones. El ajuste del sector público es lo que ha facilitado la recuperación de la actividad productiva, en vez de una expansión sin límite del gasto público. En la medida en la cual el gasto público se ha controlado, se ha abierto espacio al sector privado para su recuperación.
La política monetaria está en capacidad de contribuir parcialmente a la recuperación de la actividad productiva mediante la reducción de las tasas de intervención del Banco de la República en el mercado de dinero, como lo ha hecho en las últimas semanas. Los menores intereses en este mercado deberán reflejarse, como en efecto ya lo han hecho, en la tasa de referencia de captación a tres meses de las entidades financieras y, por consiguiente, en el costo de los créditos vinculados con el DTF. De la misma manera en que la menor inflación reduce el costo de los créditos atados al IPC o a la UVR. Ambos efectos alivian a los deudores sean estos corporativos o personas naturales. Pero la recuperación definitiva solo se alcanzará en la medida en la cual aumente de manera significativa la inversión, se eleve el ahorro interno y se cuente con flujos de capital positivos hacia Colombia originados en la repatriación de los capitales de los colombianos y en la inversión extranjera. Lo cual implica, en último término, mejorar la confianza y la esperanza de las gentes en el país.
Es bien sabido que la política monetaria tiene como objetivo, en razón del mandato constitucional al Banco de la República, el logro de metas decrecientes de inflación. Menos sabido es que la Junta del Banco busca simultáneamente la recuperación de la demanda agregada y el crecimiento económico. La estrategia de la Junta combina elementos del esquema de inflación objetivo con valores de referencia para los agregados monetarios. En su aplicación la Junta evalúa mensualmente su postura de política monetaria con base en el análisis de las presiones inflacionarias, los pronósticos de inflación y el comportamiento de otras variables macroeconómicas, entre las cuales se presta especial atención a la base monetaria.
La política monetaria no ha sido obstáculo para el logro de ritmos más elevados de crecimiento económico. Es más, aunque la proyección de crecimiento para el 2001 se revisó hacia abajo a mediados del año, el Banco de la República no modificó la línea de referencia de la base monetaria. No es correcto afirmar, entonces, que una mayor emisión monetaria daría lugar a un más alto ritmo de crecimiento económico. La política monetaria ha sido anticíclica, en una coyuntura en la cual el sector público forzosamente tiene que ajustarse para corregir los desequilibrios que se acumularon en la segunda mitad de los años noventa y que originaron la contracción de 1999. Y en la cual el sector público no puede actuar en contra del ciclo en razón de su desajuste, no corregido todavía, que impide ampliar el gasto o reducir los impuestos. Pero la política monetaria ni puede hacerlo todo, ni contribuye de manera directa a aumentar la capacidad de oferta de la economía; su aporte es apoyar el crecimiento económico de largo plazo al lograr estabilidad de los precios y mantenerla.
El compromiso entre inflación y crecimiento no es válido en una circunstancia como la que atraviesa la economía colombiana en la actualidad. Un ejercicio académico realizado por los técnicos del Banco de la República señala que una meta de inflación mayor en un punto a la programada para el año próximo tendría un impacto despreciable en el incremento del ritmo de crecimiento de la economía en el 2002. Modificar la meta, en cambio, generaría expectativas de inflación, tendría un impacto negativo sobre la trayectoria de las tasas de interés y, por consiguiente, sobre el costo de la deuda pública y privada y, finalmente, enviaría una mala señal para las negociaciones saláriales lo cual, además, no sería conducente para la mejora de la situación del empleo.
Tampoco es correcto argumentar que con más emisión se obtendrían ritmos más altos de crecimiento económico, así ello implicara sacrificar puntos en la baja de la inflación. Las mayores expectativas de inflación y de devaluación del peso terminarían dando al traste con cualquier intento de recuperación permanente de la capacidad de crecimiento de la economía por la vía de altísimas tasas de interés y desconfianza de los agentes económicos en la moneda y en el país.
En estas circunstancias, entonces, el papel de la política monetaria es muy claro: mantener baja y estable la inflación y apoyar, de esta manera, el ahorro, la inversión y el crecimiento económico en el mediano y en el largo plazo.
Cali, Agosto 30 de 2001
El Banco de la República y la Superintendencia de Valores, con el apoyo de una misión internacional encabezada por el Banco Mundial que visitó a Colombia en febrero pasado, presenta al público el informe sobre los Sistemas de Compensación y Liquidación de Pagos y Valores en Colombia.
Este documento contiene una descripción y evaluación del sistema de compensación y liquidación de pagos y valores, que es novedosa en nuestro medio y adicionalmente se encuentra una información de gran utilidad para los usuarios de estos sistemas.
El Banco de la República invita a consultar este informe en la página Web del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos CEMLA- www.cemla.org , sección de Iniciativa de Compensación y Liquidación de Pagos y Valores.
Bogotá, agosto 27 de 2001
La Junta Directiva del Banco de la República en su sesión ordinaria del día de hoy, analizó los requerimientos de liquidez de la economía para lo que resta del año. Teniendo la línea de referencia de la base monetaria como indicador del comportamiento de la demanda de liquidez, y considerando la expansión monetaria por $1 billón que generará la reducción de los depósitos remunerados que mantiene la Dirección del Tesoro Nacional en el Banco de la República, la Junta decidió otorgar liquidez permanente mediante los siguientes mecanismos:
Compra de reservas internacionales entre septiembre y diciembre mediante el mecanismo de opciones por un monto no superior a US$320 millones.
Compra definitiva de títulos de deuda pública por un valor mínimo de $100.000 millones.
Los montos mensuales de la subasta de opciones para la acumulación de reservas internacionales serán de US$80 millones y, de no ser ejercidos en su totalidad, podrán ser acumulables para los siguientes meses. Así mismo, en caso de no ejercerse la totalidad de las opciones de compras de reservas, el faltante podrá ser compensado con mayores compras de títulos de deuda pública.
El aumento transitorio en la demanda de liquidez que se presenta tradicionalmente al final del año, calculado en $ 1.2 billones, se atenderá mediante el mecanismo de REPOS.
Bogotá, agosto 24 de 2001
En su sesión de Agosto 16 la Junta Directiva del Banco de la República analizó la nueva información disponible sobre inflación, la situación internacional y la actividad económica.
La inflación anual a Julio llegó a 8.1% con un ligero repunte en comparación al mes anterior (7.9%.) Este ligero aumento, que había sido debidamente anticipado por la Junta, no compromete el logro de las metas de inflación establecidas por el Banco, pues es un fenómeno transitorio asociado a incrementos en los precios de los alimentos. La inflación anual de la mayoría de los demás componentes de la canasta del IPC disminuyó, al igual que lo hicieron los diferentes indicadores de inflación básica.
Conforme lo había advertido la Junta, la incertidumbre generada por la situación de Argentina no ha tenido mayor influencia sobre el mercado cambiario colombiano a juzgar por la relativa estabilidad de la tasa de cambio. Esto contrasta con el efecto que ha tenido la crisis Argentina en países como Brasil y Chile en donde la tasa de cambio se ha depreciado sustancialmente.
En cuanto a la actividad económica, nuevos indicadores como la producción industrial de Junio muestran un deterioro de la actividad productiva. Adicionalmente, la demanda por dinero ha estado por debajo de las líneas de referencia, y hay margen para aumentarla.
A la luz de la nueva información disponible sobre la actividad económica y sus implicaciones para la evolución futura de la inflación, la Junta Directiva del Banco de la República decidió disminuir todas sus tasas de intervención en 1.0 punto porcentual. Este descenso adicional en las tasas de interés es compatible con el cumplimiento de las metas de inflación de 8% para este año y el 6% para el año 2002.
La política monetaria ha sido y seguirá siendo holgada y compatible con los esfuerzos de estimular el crecimiento de la economía.
Santafé de Bogotá, agosto 16, 2001
La política macroeconómica ha contribuido a la recuperación de la economía y a la reducción de la inflación. En particular, las decisiones en materia de política monetaria se han adoptado para garantizar el cumplimiento de la meta de inflación y la recuperación del crecimiento económico. Con este fin, la política monetaria ha facilitado la disminución de las tasas de interés y ha suministrado un nivel adecuado de liquidez a la economía. El déficit fiscal se ha reducido, lo cual ha incrementado la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales en el futuro de la economía nacional.
La inflación anual, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), registró un descenso gradual en el primer semestre del año gracias a la política monetaria ejecutada en los dos últimos años y a la existencia de capacidad instalada no utilizada en varios sectores de la economía. La inflación anual se situó al finalizar junio en 7,9%, con lo cual se completaron cuatro meses consecutivos con una inflación anual al consumidor igual o inferior a la meta de 8% establecida por la Junta Directiva del Banco de la República para el año 2001.
Las decisiones de política monetaria se sustentan en la operación de un mecanismo para interpretar y separar efectivamente los choques de corto y largo plazo, que afectan la demanda y la oferta de base monetaria. De esta manera, no deben producirse fluctuaciones sustanciales de la tasa interbancaria de corto plazo, que se busca mantener en un nivel coherente con el logro de las metas de inflación anunciadas.
Después de la contracción observada en 1999 la economía se recuperó en el año 2000 y registró un ritmo positivo aunque moderado de crecimiento. Este se redujo desde el cuarto trimestre del año anterior, comportamiento no muy diferente al observado en varios países de América Latina, lo cual sugiere la presencia de choques comunes a las economías de la región.
El debilitamiento de la actividad económica en Colombia durante el primer trimestre del año 2001 se asocia, en parte, con una serie de factores de oferta, como la huelga en la industria de bebidas y la reducción de la producción petrolera, consecuencia principalmente de los atentados a la infraestructura del sector y, en parte, a factores de demanda interna debido a la incertidumbre sobre el futuro de la economía y a la persistencia de altos niveles de desempleo.
El comportamiento reciente de la economía colombiana muestra similitudes con el desempeño económico de otros países de América Latina, que también han registrado desaceleraciones en los últimos trimestres y en donde los pronósticos oficiales y privados de crecimiento del producto en 2001 se han revisado hacia abajo. Estas similitudes, sin embargo, no son un fenómeno reciente; se extienden a lo largo de la década de los noventa, sugiriendo la presencia de factores comunes en la explicación de la evolución de las economías de la región.
Los flujos de capitales hacia estos países han sido un elemento muy importante para explicar el patrón de crecimiento de América Latina. Sin perjuicio de las ventajas que dichos flujos traen consigo, su presencia impone restricciones a la capacidad de las autoridades nacionales para llevar a cabo políticas anticíclicas. Este fenómeno es más pronunciado si las economías han acumulado desequilibrios por períodos prolongados en el pasado o si presentan debilidades estructurales sustantivas como, por ejemplo, un sistema financiero frágil o inflexibilidad para corregir situaciones de desequilibrio fiscal.
Un país con una historia de elevados déficit fiscales o externos, o con altos niveles de deuda pública o externa, tendrá dificultades para llevar a cabo políticas anticíclicas, debido a que su aplicación podría afectar las percepciones con respecto a la sostenibilidad de las finanzas públicas y el balance externo y, por consiguiente, inducir una reducción drástica de los flujos de capital.
La mayoría de los países latinoamericanos durante la década de los noventa adoptaron políticas fiscales pro-cíclicas. Durante las expansiones, los gobiernos aumentaron su consumo y su inversión generando mayores déficit fiscales. Por el contrario, en períodos de crisis, los gobiernos se vieron forzados a emprender programas de ajuste fiscal para generar confianza y credibilidad en los mercados internacionales.
En la actualidad, la situación de la economía internacional es de desaceleración e incertidumbre. La desaceleración cubre tanto a los países desarrollados como a los mercados emergentes. La incertidumbre está asociada principalmente con los casos de Argentina y Turquía. En este entorno, las posibilidades para los países emergentes de realizar políticas anticíclicas son reducidas.
A pesar de las limitaciones mencionadas, en la medida en que se realicen ajustes fiscales y de balanza de pagos se abrirá espacio para adoptar políticas anticíclicas. El caso de Colombia ilustra bien este punto. En el contexto de la debilidad de la demanda agregada, la Junta Directiva del Banco de la República adoptó desde 1999 una postura de la política monetaria más holgada, sin comprometer el logro de la meta de inflación.
Las tasas de interés de intervención del Banco de la República se redujeron en 16 ocasiones entre diciembre de 1998 y julio de 2001, con lo cual la tasa de interés real de las operaciones de subasta de expansión monetaria alcanzaron el algunos momentos niveles cercanos a cero. Adicionalmente, los encajes se redujeron de un promedio de 8,7% a finales de 1997, a 5,8% a finales de 1998 y desde ese momento se han mantenido en el mismo nivel, lo cual permitió liberar un volumen importante de reservas bancarias y mejorar la posición de liquidez del sistema bancario. Por otra parte, en 1999 se hicieron más flexibles las condiciones de apoyo de liquidez del sistema financiero con lo cual se