Una cosa es lo que se ve, y otra la que resguarda los objetos, ya que ningún museo del mundo exhibe la totalidad de su colección. Se trata de las áreas de reserva y registro. El Museo mismo es una bóveda, pues todo lo que contiene es de enorme valor, no sólo por el material precioso del objeto, sino también por lo que representa para la historia y la cultura.

Por Dominique Rodríguez Dalvard

 

 


 

“Cada objeto es un testimonio único e irremplazable de nuestra historia. Como miembros de este Museo y como personas encargadas de su preservación y manejo, tenemos la obligación y el deber de cuidar y velar porque este patrimonio se conserve para el futuro”, explican los conservadores del Museo.
Los objetos de la colección —algunos con más de veinte siglos— han sufrido transformaciones en su estructura que los hacen supremamente frágiles; por ello, la conservación en el Museo no sólo está dada por el manejo y control de los factores medio ambientales, humedad y temperatura, sino también por el rigor en la manipulación de los objetos en procesos tales como empaque, transporte y exhibición.

Al igual que el desarrollo de la idea de museo, las reservas para las colecciones también han vivido una transformación que sólo hoy, revela los avances tecnológicos y conceptuales que ha tenido este tema a lo largo de las décadas. Por lo tanto, este tema requirió que en la planeación del nuevo edificio del Museo, estas áreas ocuparan un lugar fundamental en su diseño y estructura, donde la practicidad fuera el principal aspecto a resaltar, es decir, que todo quedara en el mismo lugar para sus encargados —almacenamiento, conservación, fotografía y mantenimiento. Y claro está, que fuera supremamente segura.

Por eso, al hacer conciencia de ello, y luego de un largo proceso de traslado, hoy las nuevas reservas perfectamente climatizadas son archivos rodantes, con espaciosos corredores y mesas de trabajo, con estanterías, contenedores, anaqueles y vitrinas cerradas bajo llave y sometidas a un riguroso y constante control ambiental.

La sistematización de las reservas del Museo ha vivido una serie de modificaciones fundamentales que perfeccionan su sistema de almacenamiento y que se constituyen en el eje principal de un museo: investigar su colección. Las reservas actuales están organizadas por área arqueológica y dentro de este criterio por la forma y la función del artefacto. De esta forma, si un arqueólogo está haciendo una investigación sobre las urnas prehispánicas, podrá ver de un sólo vistazo todas las urnas de una misma región arqueológica. Esto facilita la búsqueda de información sobre la materia, objetivo primordial de los museos y abre a los investigadores de múltiples disciplinas la posibilidad de tener distintos enfoques y hacer diversas miradas sobre la colección. Además, se concibió un área de alta seguridad, para la investigación y el trabajo con las colecciones, donde los analistas —responsables de una sección numerada de la colección— acompañan al investigador o arqueólogo en su estudio del objeto.

Todo queda inventariado sistemáticamente bajo un programa virtual de manejo de colecciones que permite hacerle veeduría por medio de la red interna del Museo, y que a futuro le permitirá tener acceso y compartir información con los diferentes museos del mundo. En ese sentido, y a pesar que desde hace más de veinte años se comenzaron a sistematizar los archivos de registro de las colecciones del Museo, la catalogación ha ido especializándose en la identificación del objeto, el registro de adquisición, catalogación del área arqueológica, informes de conservación a los que se ha visto sometido el artefacto, descripciones y análisis químico del material constitutivo, dimensiones, ubicación (en qué anaquel, sector, edificio, gaveta y vitrina reposa el objeto), procedencia, documentos asociados (fotografías y archivos de texto) y exposiciones nacionales e internacionales en las que ha estado el objeto. Como se puede ver, las bases de datos permitirán a los interesados en la materia y a la arqueología colombiana, ilustrarse de la manera más completa con la información a la que se tiene acceso sobre los objetos.

   
 
   
 
   
 
   
 
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
     
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