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El mundo aborigen americano concebía
la vida y la muerte como una continuidad. Mientras que en la
mayor parte de nuestras culturas se busca la forma más
rápida para alejar de la vista el cadáver, en
la mayoría de los grupos indígenas ocurre lo contrario,
pues lo mantienen activo en la vida social durante varios días.
Los
indígenas antiguos momificaban los cuerpos de las personas principales,
como los caciques (que gobernaban las comunidades) y los chamanes (encargados
del culto religioso). En vida estas personas tenían el conocimiento y la
facultad de comunicarse con la esfera de lo sobrenatural, eran el puente entre
el común de las gentes y los seres superiores. Así que cuando los
cuerpos de estas personas se momificaban, se conviertían en santuarios
a donde luego concurrían los miembros de la sociedad para rendirles culto.
Tomado de
Cárdenas-Arroyo, Felipe. Momias, santuarios y ofrendas:
el contexto ritual de la momificación en el altiplano
central de los Andes colombianos. 1991.
 Plastilina
Colbón (pegante blanco) Lienzo cortado en tiras Palillos Retazos
de Costal Pita
 1.
Divide la plastilina en tres y moldéala hasta formar con ella la cabeza,
el cuerpo y los brazos de la momia (teniendo en cuenta las diferentes proporciones)
2. Une las distintas partes con pegante y coloca un palillo entre la cabeza
y el cuerpo para asegurarlos más.
3. Toma una tira de lienzo y
unta cada extremo con pegante. Envuelve la momia (te recomendamos comenzar por
los pies) de manera que quede descubierta la cabeza (con otro pedazo de tela más
pequeño podrás hacerle un gorro)
4. Con una cuerda amarra
el retazo de costal al cuerpo de la momia. | | | |