La misión de la oficina de Servicios Educativos es facilitar la interacción de los distintos públicos con las exposiciones permanentes y temporales que presenta el Museo del Oro, con el fin de ayudar a la comunicación del mensaje del Museo, formar entre los colombianos del gusto y las habilidades para ver museos y promover, mediante la mirada al pasado, la reflexión sobre el presente y futuro de nuestra comunidad.

Servicios Educativos investiga sobre comunicación, educación y aprendizaje en el Museo y comparte con el resto del personal, puesto que todos y cada uno de los integrantes del Museo comunican y enseñan.



En la anterior definición, para fines prácticos, se entiende por mensaje del Museo del Oro la información sobre el aspecto patrimonial y arqueológico de las colecciones del Museo y de sus creadores antiguos, e información antropológica actual que incluye el tema de la identidad colombiana y de las posibilidades presentes y futuras que se derivan de nuestra diversidad y riqueza cultural. El Museo promueve la identidad mediante el patrimonio (cultura material de las sociedades del pasado), entendiendo patrimonio como algo que me conmueve y es significativo social (M. E. Ronderos); pero es claro que el simbolismo asociado a los objetos es una interpretación contemporánea, un texto construido por el público y por el Museo alrededor de sus objetos. Hay cuatro palabras claves para nuestra labor:

Patrimonio no son los objetos sólos, son los objetos (tangibles o intangibles) cuando han sido convertidos en símbolos al dotarlos de un significado y sentimientos de identidad.

Identidad es la pregunta sobre quiénes somos como sociedad y también como personas individuales, como seres humanos. Pero la respuesta no es que todos somos indios quimbayas, ni que todos los colombianos somos iguales, porque en realidad lo que nos une a los colombianos es que somos diversos.

Diversidad es la nueva forma de identificarse. Soy distinto de los quimbayas, de los japoneses, de los emberas. Pero entre más aprendo de ellos más me sirve para decidir cómo es que quiero ser yo, para eso me sirve la convivencia.

Convivencia con los que son distintos a mí, como sociedades pero también como personas individuales. Eliminar la diferencia sólo me hará más pobre, más solo. Por eso debo aprender a convivir poniendo en práctica las normas de respeto y convivencia en cada actividad que hago, en cada una de las actividades que promueve el Museo.

El otro mensaje que debe quedar en la mente de los usuarios de Servicios Educativos, ojalá no porque se diga como un discurso sino porque se lleve a la práctica y el público así lo sienta y lo descubra, es el gusto y las habilidades para ver y disfrutar los museos. En este sentido contribuimos a que los museos pasen a ser los centros culturales por excelencia en el siglo XXI.

Tal como se indica en la misión del Museo del Oro en general, nuestra institución fomenta la buena imagen del Banco de la República trabajando por Colombia con muy alta calidad, generosidad, eficiencia y honradez.



La acción de Servicios Educativos se inscribe dentro de las políticas de la Subgerencia Cultural del Banco de la República, que además de la atención a colecciones recomienda la participación comunitaria y la continuidad de los programas en el largo plazo.

Para cumplir su misión, Servicios Educativos investiga las particularidades, necesidades y carencias de cada público (adulto, niño, escolar, maestros, etc.), estudia sobre educación, escribe artículos teóricos y propone actividades prácticas y textos que toquen más particularmente a cada público. Tiene vocación de generador de saber y de contenido (interpretación) sobre las piezas y la arqueología. Tiene vocación de servicio, sensibilidad del público, se pone en su lugar y defiende sus intereses.

Por una exigencia de calidad y de aprovechamiento eficiente de nuestros recursos, que son limitados, toda actividad que proponga Servicios Educativos debe partir de definir por escrito, previa y explícitamente, un(os) público(s) y unos objetivos, los cuales deben servir a la vez para evaluarla luego de su aplicación (logros). Cada actividad práctica es así una ocasión de investigar y conocer sobre los públicos a quienes va dirigida. En proyectos de investigación-acción-evaluación podemos dedicar bastante tiempo a una clase, a un maestro o un grupo particular, para luego divulgar necesariamente este conocimiento y experiencia hacia una audiencia más amplia.

Es claro que el trabajo en Bogotá y en cada una de las Sucursales se inscribe en circunstancias diferentes, que deben tenerse en cuenta.

El Museo del Oro participa en el Comité de Acción Educativa y Cultural de Museos de Bogotá, CECA Bogotá, donde coordina su labor y visión pedagógica con los Departamentos de Educación de numerosos museos de la ciudad.



El público escolar es un objetivo prioritario, a través del cual se busca darle a nuestra labor educativa un impacto masivo y duradero. Para acceder a él con continuidad y coherencia, se involucra al maestro en las animaciones escolares y en la aplicación de las maletas didácticas, y se comparte con él nuestra metodología en los Encuentros con maestros. Mediante el maestro buscamos darle un efecto multiplicador a nuestra labor.

El público de familias es un objetivo estratégico entre el cual debemos generar la audiencia y asistencia al Museo del Oro de hoy y del futuro. Aspiramos a que a partir del año 2010 un 10% de las familias de Bogotá visiten el Museo por lo menos una vez cada dos años. El aprendizaje se cumple durante toda la vida, y la familia ha sido siempre el principal agente de educación de la humanidad.

El personal interno del Museo es un público esencial, porque las teorías sobre la educación han cambiado diametralmente desde que estuvimos en la escuela, y el Museo sólo podrá cambiar y modernizar su esquema si nos capacitamos nosotros mismos.



El Museo es un ambiente natural de aprendizaje para todos los públicos porque involucra la curiosidad, la sorpresa, el descubrimiento, la observación, los sentidos, la puesta en relación de ideas e imágenes. La educación en museos debe incentivar todo lo que estimule las capacidades de reflexión y construcción del conocimiento por el individuo a todo lo largo de su vida, evitando hacerle el juego a la educación memorística que impone un contenido fabricado externamente y sustentado en la autoridad. El Museo del Oro tiene el poder y la obligación moral de influir, con el ejemplo, por el mejoramiento de la educación y de la enseñanza de la historia en Colombia. En particular, podemos ayudar a desarrollar la habilidad de “leer” los objetos como textos ricos en contenido (algo que faltó en el pénsum escolar), la habilidad para la inferencia y el análisis (y la capacidad científica en general) y la lectura crítica (con comprensión, con criterio).

Aprender es vincular un conocimiento nuevo con algo que ya yo sabía, con mi propia experiencia de vida (Constructivismo). Es atar cabos, colocar un ladrillo más en una estructura preexistente en nuestras mentes, abrir una nueva ventana. Ante una misma exposición, unas personas colocarán muy alto su nuevo ladrillo de saber mientras para otras este será apenas el fundamento de una nueva área de interés. Toda exposición es polisémica: significa cosas diferentes para cada persona que la visita, puesto que también cada persona llega a ella con bases diferentes.

Las etapas del proceso de conocimiento son descubrir, trabajar, utilizar, simbolizar, ofrendar (M. E. Ronderos). Es el mismo proceso de investigación del arqueólogo. Simbolizar es pensar, es el brinco cualitativo de vincular con la visión de mundo. Ofrendar es hacer participar ese saber en nuestra visión de mundo, es poder dar algo propio pero ya mejorado por lo que vi en el Museo.

El género museo no se presta para tratar un tema en toda su profundidad y consecuencias; los libros cumplen mejor este papel. Pero el museo puede y debe despertar el interés, hacer descubrir nuevos temas, generar preguntas e inquietudes, motivar para continuar en la profundización de esas ideas. Una exposición tiene mucho impacto y recordación, dos fortalezas que aprovecha la educación en museos.

La visita escolar al Museo (y la Maleta didáctica) le sirve al maestro para plantear un tema de conversación que motiva a los alumnos y le permite pasar luego a aspectos más amplios: en efecto, la antropología es una disciplina que mira al otro (las ciudades taironas, el trueque zenú) para poder analizar por contraste su propia cultura, para verse a sí mismo (cómo es mi barrio y mi ciudad, cómo se inserta Colombia en el comercio internacional).

La educación en museos no es obligatoria, por lo que lo didáctico siempre debe vincular lo lúdico, lo atractivo, lo sugestivo y lo estimulante. Para que visitar museos sea un deleite (de acuerdo con la definición del ICOM), debe existir el componente de libertad, de soñar, de imaginar, de poetizar, de hacer preguntas, de creer en la magia. En este sentido, aunque el estilo del Museo del Oro es sobrio y formal como corresponde al manejo de imagen del Banco de la República, Servicios Educativos lo complementa (condimenta) con elementos que tocan más cálida y personalmente a cada público haciéndole saber que se pensó en acogerlo a él. La identidad nacional y la autoestima individual van de la mano; las dos se pueden fomentar en el Museo; descubrir el museo en grupo con un Animador es aprender convivencia.



El género museo no es lineal como lo es una película en el cine. En el Museo puedo saltar las partes que no me atraen, leer sólo los textos que generaron interés, demorarme o regresar a lo que me gusta. Para poder ver un museo se requiere que el visitante sepa poner en relación tres partes: los objetos o imágenes, los textos y su propio bagaje. Para facilitar esa interacción, Servicios Educativos puede enseñar a analizar y detallar los objetos, enseñar a leer con distancia crítica los textos, propiciar entre los escolares el conocimiento previo a la visita y favorecer, entre el otro público, la puesta en acción del conocimiento de cada uno.

Interactividad significa que las personas se involucran personalmente con lo que ven. Es el contrario de indiferencia. Si el visitante se deja tocar (interpelar) por la vitrina, necesariamente aprende. Si la vitrina le pide que se agache y él se agacha, si el objeto le pide que se acerque y él se acerca, si el texto lo invita a comparar y él compara, si el módulo interactivo le pide que haga el esfuerzo de levantar una tapa para encontrar adentro una respuesta y él lo hace. Presionar botones y no entender nada no es interactividad. No hay tal de “museos interactivos”: un buen museo es siempre interactivo.



Para propender por su Misión Servicios Educativos aprovecha todos los medios a su alcance, tanto dentro como fuera de las salas de exposición (que deben ser el principal canal de comunicación del Museo). Algunos de estos medios son los siguientes:

Los materiales didácticos (plegables como la Aventura por el Museo del Oro) y los módulos interactivos (como el Jeque Popón de Ubaque) dentro de las salas aportan una voz más dentro de la polifonía de la exposición, y buscan interpelar al visitante que se interesa por saber más, destacando conceptos principales, cambiando el lenguaje, rompiendo preconceptos, aportándole preguntas y ampliándole los datos.

Las Maletas Didácticas vinculan el contenido del Museo al currículo escolar, apoyan la labor del maestro y preparan la visita escolar a la exposición, enseñando a mirar mejor los objetos, a interactuar con ellos, y proporcionando un bagaje que ayuda a construir el conocimiento futuro sobre los temas del Museo.

Las Animaciones son eventos interactivos entre un público escolar y las exposiciones, alrededor de un tema particular, motivados y conducidos por el animador y el maestro, quien es el encargado de darles continuidad en clase. El animador no enseña: ayuda a descubrir, incita a aprender.

Los Encuentros con Maestros atraen a los maestros hacia el tema de cómo aprovechar mejor el Museo y sus recursos como herramienta didáctica y establecen las bases para cooperar con los maestros en el trabajo educativo.

El sitio del Museo en Internet www.banrep.org/museo/esp/educa_lecturas.htm, propone a los maestros una biblioteca de artículos para reflexionar sobre el Museo como herramienta didáctica. El sitio web resuelve las inquietudes que frecuentemente tienen el maestro, el alumno y el público en general.

Los talleres con niños, jóvenes, adultos y maestros aproximan a la temática del museo y promueven la apropiación del patrimonio mediante una labor manual y/o una actividad de grupo.

Los productos comerciales que desarrollaremos próximamente, como los juegos de las Maletas Didácticas, vendidos comercialmente, llevarán el mensaje del Museo al interior de las familias. Jugarlos será tan interesante y vivo como visitar un museo.

Servicios Educativos no es la única instancia con función de educación en el Museo. Las Sucursales, las guías, los comunicados de prensa, los textos de las exposiciones, el Boletín Museo del Oro, los diseños de las vitrinas y los plegables, el aseo y la buena presentación de las salas, la taquilla, el almacén, la vigilancia, los visitantes mismos, están todos contribuyendo en la educación de nuestros públicos, ojalá de una forma consciente y concertada. Inclusive la Sección de Registro y las áreas administrativas, al ser ejemplos de una correcta administración pública y de un excelente manejo de colecciones, muestran a los colombianos lo que debe ser la calidad del trabajo, la gestión transparente y la salvaguarda de patrimonios culturales.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ceca Bogotá
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
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