Nota sobre la conservación
y restauración del sarcófago

Gilberto Buitrago Sandoval
Restaurador de bienes muebles

El sarcófago de madera catalogado en las colecciones arqueológicas del Museo del Oro con el No. M00124 está compuesto por dos elementos, tallado cada uno en una sola pieza de madera: el cuerpo del sarcófago como tal y una tapa.


Figura 1.

Sarcófago M00124. El antiguo montaje museográfico respetó el sedimento contenido en su interior, y por ende la posibilidad de una investigación arqueológica.


Figura 2.

Tapa del sarcófago en el proceso de restauración.


Figura 3.

Pieza de madera tallada hallada dentro de sedimento del sarcófago



Figura 4 a y b.

Deterioro de la madera en el sarcófago y en la tapa


Figura 5.

Sarcófago restaurado.



Figuras 6a y b.

En la exhibición de 2004 el sarcófago representa el período Sonso de la región Calima; se ven las marcas de las cuerdas que sostuvieron su tapa. Parte de las semillas recuperadas se exhiben en la misma vitrina.

  Sarcófago Tapa
Largo 220 cm 210 cm
Alto 42 cm 18 cm
Diámetro 142 cm  
Ancho   49 cm

Tabla 1. Medidas del sarcófago y la tapa.

Los trabajos de conservación de esta valiosa pieza arqueológica estuvieron mediados por la participación de otras disciplinas que aportaron datos importantes para su estudio. El Museo concertó la participación de profesionales dedicados a la conservación, la arqueología, la antropología física, el análisis químico y la biología, para abordar integralmente el estudio y la conservación del sarcófago y los materiales asociados. Mediante una micro-excavación, en la tierra depositada en el interior del sarcófago se encontraron alrededor de 1500 muestras de semillas y vestigios botánicos arqueológicos, restos textiles, carbón, cabellos, fragmentos de huesos y una pequeña figura de madera tallada.

Los dos elementos que componen el sarcófago presentaban grietas de diferentes tipos causadas por diversos factores de deterioro como el ataque de hongos y los cambios de humedad y de temperatura. La madera estaba excesivamente seca, lo cual causó una gran fragilidad en diversas zonas. En algunas franjas exteriores se observaron manchas de color verde, posiblemente causadas por oxidación de un material metálico que estuvo en contacto directo con la madera. En ciertas áreas, la madera presentaba separación de sus fibras. Se encontró suciedad superficial generalizada y tierra de excavación, además de los materiales asociados ya mencionados.

El sarcófago fue sometido a una limpieza superficial en seco en la cual se eliminó el polvo y la suciedad acumulada; posteriormente se hizo una limpieza más profunda para quitar los restos de material adherido por contacto, así como los restos de material oxidado depositado sobre la madera.

Las zonas de madera que se encontraban muy frágiles fueron sometidas a un tratamiento de consolidación para recuperar su estabilidad estructural. En las grietas y fracturas se colocaron injertos de madera balso con el fin de reducir las posibilidades de extensión futura y de recuperar la unidad de la superficie. Estos injertos fueron tratados cromáticamente con acuarelas para unificar visualmente la superficie.

Finalmente, se hizo una limpieza con goma de borrar para recuperar el tono y acabado originales de la madera. Con este procedimiento fue posible evidenciar en la madera las huellas del amarre que hace siglos unió el sarcófago y la tapa para proteger su contenido funerario.

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