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Desde la mirada del arqueólogo-curador:
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María Alicia
Uribe Villegas | |||||
Abstract |
A look back at the work of the curators for two areas
in the new sections of the Bogotá Gold Museum —one dedicated
to the past in the Mid-Cauca region and the other to the transformation
of the shaman into a bird and the experience of ecstatic flight— gives
an insight into some of the decisive moments in the setting up of
these exhibitions: dilemmas about approach, challenges when it came
to defining content, making decisions about themes and objects, and
reflecting on the relevance of using certain terms. The aim of making
these behind-the-scenes activities known is to illustrate the characteristics
of the curator's job and the complex and dynamic work that goes into
putting on an exhibition.
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Resumen |
Desde una mirada retrospectiva al trabajo de curaduría
realizado para dos áreas de las nuevas salas del Museo del
Oro de Bogotá —una dedicada al pasado de la región del
Cauca Medio y otra sobre la transformación del chamán
en ave y la experiencia del vuelo extático— se exponen algunos
de los momentos que marcaron el proceso de creación de estas
exhibiciones: disyuntivas en torno al enfoque, retos en la definición
del contenido, tomas de decisiones relativas a los temas y los objetos,
y reflexiones alrededor de la pertinencia del uso de ciertos términos.
Con la revelación de esta tras-escena se busca ilustrar las
características del trabajo del curador y la naturaleza condicionada,
dinámica y compleja de la construcción de una exposición. | ||||
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Contenido |
Introducción | ||||
Para imprimir prefiera la Versión PDF | IntroducciónLa construcción de una exposición
es una empresa colectiva en la que intervienen un conjunto de profesionales
en diferentes áreas: arquitectos, museólogos, curadores,
diseñadores, conservadores, restauradores, administradores
y muchos otros. Es una creación interdisciplinaria en donde
el éxito de su desarrollo y resultado final dependen en gran
medida de la justa articulación entre todos sus componentes.
Reflexionar sobre la propia experiencia como curador en la producción
de una exposición implica desvelar y pensar en torno a sólo
una parte del proceso total. Este ejercicio incompleto puede ser sin
embargo útil para ayudar a comprender, tanto al público
general como a nosotros mismos los vinculados con museos, la manera
como desde una disciplina y perspectiva particular, la del arqueólogo-curador,
se emprende y desarrolla el proceso de construcción de una
exposición y se articulan sus aportes con los de los demás
especialistas que participan en ella. De igual modo, el ejercicio
puede contribuir a aprehender la naturaleza y características
de la institución –museo en general, y Museo del Oro en particular–,
así como de su producto –exposiciones–, y con ello aportar
a un mayor disfrute y una participación más activa del
público en su experiencia museística. | ||||
La curaduría en el Museo del OroLas responsabilidades del área de curaduría varían de un museo a otro, pero es tal vez universal que sus funciones más significativas consisten en profundizar en el conocimiento de las colecciones y en el diseño de guiones de exposiciones. En algunos museos los curadores llevan a cabo también labores relacionadas con la catalogación, el cuidado, la conservación y el incremento de las colecciones, y con la producción de catálogos y libros especializados. El trabajo de los arqueólogos-curadores en el Museo del Oro del Banco de la República está enfocado principalmente hacia la investigación de las colecciones –en especial la de artefactos de orfebrería–, la producción de guiones científicos y museográficos de exposiciones permanentes y temporales, y la escritura de artículos y otros textos especializados o divulgativos; los guiones y textos están fundamentados en gran medida sobre los resultados de nuestras propias investigaciones sobre las colecciones. La producción del guión de una exposición desarrollada en el Museo comprende un conjunto amplio de tareas interrelacionadas que se nutren y determinan entre sí: en primer lugar, la elaboración de un documento base para el guión científico a partir de una investigación profunda del tema en la literatura pertinente, las colecciones y otras fuentes; de aquí surge un esquema de la exposición con el enfoque, temas, clases de objetos, tipos de gráficos, etc., que habrán de componerla; luego se aborda la selección y agrupamiento de los objetos de las diferentes colecciones –orfebrería, cerámica, lítico, hueso, concha y madera–; la definición de los elementos gráficos y la dirección para su producción; la redacción de los distintos tipos de textos con información para el público; y ya en la etapa final, la asesoría en el diseño del montaje, y la escritura y/o colaboración en la producción de catálogos y otros documentos relacionados con el contenido de la exposición. Según el proyecto, los curadores trabajamos más o menos mancomunadamente, aunque en general se da una intervención activa del equipo en el trabajo de todos. Así mismo, en diversas ocasiones contamos con el apoyo de investigadores y asesores externos especialistas en el tema, quienes aportan nuevos conocimientos y miradas sobre las colecciones. Para el proyecto de renovación y ampliación del Museo
del Oro de Bogotá, las labores a cargo de la sección
de arqueología se distribuyeron entre los arqueólogos-curadores
de acuerdo con una estructura preexistente en la subdirección
técnica y según la trayectoria e intereses particulares
de cada uno. | |||||
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El guión de la región
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El guión del Vuelo ChamánicoEl sector del Vuelo Chamánico fue
planteado inicialmente en el esquema general del guión (Lleras,
2000) como Vuelo Chamánico y chamanismo; sin embargo, con el
avance del trabajo, la narrativa se fue enfocando hacia los temas
del chamán-ave y el vuelo. Este sector ocupa el área
inicial de la última sala del recorrido del nuevo Museo, donde
comparte el espacio con el tema siguiente, La ofrenda de los metales,
que cierra el ciclo general del guión. En cuanto a su temática,
enfoque y museografía este sector es nuevo en la historia de
las exposiciones permanentes del Museo del Oro –aunque existían
referencias al tema en el anterior guión–, y presenta marcadas
diferencias con la sala arqueológica del segundo piso. El interés
en estas temáticas y su inclusión dentro del nuevo guión,
partieron del estudio iconográfico de Gerardo Reichel-Dolmatoff
en la colección de orfebrería del Museo: Orfebrería
y chamanismo (1988), y de otros trabajos posteriores (Pineda,
2002), en los cuales se formula la presencia y relevancia en la orfebrería
colombiana de ideas propias del pensamiento chamanístico amerindio,
entre ellas, las concernientes a la transformación extática
del chamán en ave y la adquisición, a partir de ésta,
de poderes como el vuelo, que le permiten acceder al mundo sobrenatural.
La curaduría de este sector implicó una investigación
sobre fuentes etnológicas en su mayoría (Arhem, 1993;
Cayón, 1999; Pineda, 1986; Reichel-Dolmatoff, 1978; Vasco,
1985; y muchos otros) y una mirada transversal a la colección
de orfebrería –traspasando los límites regionales, temporales
y estilísticos de los objetos–. El concepto del recorrido es
abierto y libre; en él los temas se unen, no en una secuencia
lineal, sino interconectados como en una red. Dónde comenzar
y dónde terminar es una decisión de cada visitante;
el guión está planteado para que cada cual construya
su propia travesía. De acuerdo con este concepto y con el tema
religioso y mágico del sector, la museología se diseñó
como un gran espacio ocupado por seis vitrinas-recinto con la forma
de altos cilindros lumínicos dispuestos en un arreglo aleatorio,
no lineal, a las que el visitante accede para participar de la experiencia
del chamán.
Imagen virtual
de la vitrina del Vuelo Chamánico relativa al tema del ave
con alas y cola desplegadas, un símbolo ampliamente difundido
en Colombia y Centroamérica en épocas prehispánicas
para simbolizar el vuelo extático del chamán. Se escogieron
aves de diferentes formas, colores y acabados, y de distintas regiones
y épocas (izquierda). Premontaje, o montaje preliminar en un
área del Museo especialmente adecuada para ello, de la misma
vitrina (centro). Esta imagen y las dos anteriores muestran el proceso
de definición del contenido de la vitrina: En la construcción de este sector fueron también múltiples las alternativas planteadas y las elecciones a afrontar. Se dieron varias etapas con respecto a la selección de los temas y de los objetos. En un comienzo, de la intersección entre la información y las colecciones –que podríamos llamar “el diálogo curatorial”–, surgieron alrededor de diez tópicos, que luego de un proceso de evaluación y discusión, redujimos a seis: el chamán sentado para el trance en postura “de canasto” (Fig. 10); el chamán transformado en hombre-ave; el vuelo chamánico en la forma de ave con alas y cola desplegadas; chamanes enmascarados y emplumados; un ícono abstracto del chamán-ave, y los seres auxiliares del chamán en el vuelo. En aras de mantener la unidad conceptual, estética y visual alrededor de las ideas de la transformación en ave y la experiencia extática del vuelo, algunos temas relacionados aunque un poco diferentes, como el de los enteógenos –la coca, el tabaco, el yajé y el yopo– y su contribución a la experiencia extática, y otros tipos de transformación chamánica, como el hombre-murciélago y el hombre-jaguar, los reservé para la sala simbólica de la segunda etapa. Los objetos preseleccionados en la primera aproximación al
trabajo conformaron un conjunto de un poco más de cien. A través
de varias miradas a cada objeto, de manera individual y en los grupos
en los que se organizaron, rechazamos algunos. Por último,
en el montaje preliminar de las vitrinas, en donde se evaluaron los
grupos en su espacio, se llevó a cabo la selección final:
quedaron para el montaje definitivo un poco más de cincuenta,
algo menos de la mitad de la cantidad inicial. La escogencia estuvo
subordinada a varios criterios, así como a la participación
de diferentes áreas del Museo, en especial la de museología.
Además de la pertinencia o adecuación del objeto con
relación al tema al cual fue asociado, el criterio estético
fue otro elemento de evaluación primordial: los objetos debían
mostrar una excelente manufactura, estar preferiblemente completos
y bien conservados –a diferencia de la sala arqueológica donde
seleccionamos numerosos objetos desperfectos–, y ser, para nuestro
juicio, estéticamente bellos. La diversidad fue otro criterio
importante de selección; uno de mis intereses centrales en
el guión de esta área consistía en mostrar la
gran difusión en el pasado de las ideas sobre la transformación
chamánica y el vuelo, tanto en el espacio como en el tiempo,
pues sus símbolos se encuentran desde los primeros siglos de
nuestra era hasta la Conquista y en casi todos los estilos orfebres
colombianos. De este modo se buscó tener en los diferentes
temas una muestra variada de objetos de distintas formas, colores,
texturas y técnicas, y en lo posible de diversas regiones y
épocas (Fig. 11 a 13). El tamaño de los objetos fue
en ocasiones un elemento de juicio para mantenerlos o rechazarlos;
las diferencias extremas de dimensiones rompían algunas veces
el ritmo de la muestra, mientras en otras constituían por el
contrario un mérito. A lo largo del proceso de trabajo con
estas y las demás áreas de exhibición, en el
equipo interdisciplinario fuimos fijando como un criterio básico
para la exhibición, proporcionar a cada objeto el espacio necesario
para su cabal apreciación y evitar cualquier tipo de saturación
visual; de este modo, la evaluación conjunta de la cantidad,
el tamaño y la iconografía de los objetos en los grupos
jugó un papel determinante en esta selección. | ||||
ConclusionesFueron muchas más las actividades, retos y elecciones que involucró el desarrollo de estos guiones y de los demás que estuvieron a mi cargo. Los fragmentos presentados anteriormente fueron escogidos entre muchos otros por su relevancia para ilustrar la participación activa y creativa del curador en la construcción de una exposición, y más concretamente del arqueólogo-curador y del equipo de curadores en las exhibiciones del Museo del Oro. A través de estos fragmentos es evidente la manera como nuestras exposiciones son construcciones culturales de carácter múltiple –intelectual, estético y visual–, que se ven determinadas por un conjunto amplio de factores durante su proceso de definición y son el resultado de una serie de escogencias entre diversas opciones. Se hizo también evidente su carácter parcial, fragmentario y de algún modo subjetivo. En nuestro caso particular en el Museo, estas exposiciones-construcciones son representaciones de culturas de otras tradiciones que habitaron Colombia en un pasado, elaboradas desde nuestros propios contextos socioculturales, institucionales, científicos y personales. Así, además de las premisas más básicas emanadas de nuestra pertenencia a la cultura Occidental en la Colombia de hoy, nuestras producciones están marcadas por la inmersión en un museo de arqueología y antropología, distinguido por unos objetivos, instalaciones, recursos y colecciones determinadas. Las perspectivas y formulaciones generales de las disciplinas arqueológica y antropológica, y de las corrientes metodológicas y teóricas recientes en particular, determinan también nuestro trabajo, así como lo hacen los enfoques y la información de los estudios disponibles hasta la fecha, tanto de otros investigadores como propios, sobre los temas de la exposición. La formación académica, la experiencia de trabajo y los intereses particulares de cada uno de los curadores, y de todos por el trabajo en equipo, influencian también las características de nuestras representaciones. De este modo, las construcciones culturales del Museo del Oro 2004 son unas entre muchas otras posibles, que reemplazan a las anteriores –aunque retoman muchos elementos de ellas–, producidas dentro de sus propios contextos contemporáneos y que serán en un futuro sustituidas en concordancia con nuevas realidades. Los arqueólogos-curadores de hoy y del futuro, a pesar de los procesos de cambio, debemos continuar invariables en el apego al rigor, a la investigación y al diálogo activo y permanente con el mundo académico, la fuente de donde aportamos a la sociedad colombiana elementos para su autorreconocimiento y autorreflexión. La alianza antropología-museo está vigente. La antropología tiene mucho que decir acerca de temas centrales en el mundo de hoy –la diversidad cultural, los diálogos interculturales, las relaciones entre los géneros, el manejo del medio ambiente, entre otros–, que los museos tienen la posibilidad de transmitir a través de sus múltiples y privilegiados canales de comunicación con el público. Al ser intérpretes de la voz de la antropología, los museos pueden contribuir con aportes valiosos en la búsqueda de un mundo mejor para todos. A través de los fragmentos del trabajo de curaduría presentados en este artículo, se hace también claro cómo las exposiciones de los museos son productos de procesos en permanente construcción. Crear una exhibición no es una empresa simple y conocida desde sus comienzos; no hay reglas ni fórmulas fijas para hacerlo. Cada exposición tiene sus propios objetivos y características y trae sus propios retos y posibilidades, y aunque se retoman conocimientos de experiencias anteriores, implica crear nuevas estrategias y metodologías. Las especificidades de cada exposición, en cuanto a los temas de su contenido, el público al que va dirigida, la duración programada y el lugar donde será instalada, conllevan para cada una el desarrollo de un proceso distinto. Esta primera etapa del proyecto de remodelación y ampliación
del Museo del Oro de Bogotá fue para los curadores, y para
todos los demás que participamos en ella, un desafío
enorme y constante que nos dio la oportunidad de crear, aprender y
compartir entre un equipo de gente excelente y comprometida. Para
ellos, los antropólogos Luis Abraham Cayón y Roberto
Pineda Camacho, y el arqueólogo Omar Ricardo Peña, van
mis agradecimientos por sus valiosos aportes y colaboración. | |||||
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Bogotá. | |||||
Cómo citar este artículoURIBE, María Alicia. 2004. Desde la mirada del
arqueólogo-curador. La construcción de los guiones de
la región del Cauca Medio y el Vuelo Chamánico para
el Museo del Oro 2004. Boletín Museo del Oro, No. 52. Bogotá:
Banco de la República. Obtenido de la red mundial el (fecha
que cambia el usuario según el día en que consultó
el archivo).
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