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271 piezas únicas de orfebrería
prehispánica de Colombia recrean filosofías ancestrales
en la Fundación "La Caixa", en España.
El próximo 18 de febrero de 2003 se inaugura en la sede
de la Fundación "La
Caixa" de Palma de Mallorca, España, la exposición
"Los Espíritus, el Oro y el Chamán"
del Museo del Oro del Banco de la República. La muestra
reúne una colección extraordinaria de 271 objetos
de orfebrería, cerámica, piedra, hueso y madera
de las sociedades prehispánicas que, entre el 500 a.C.
y el 1500 d.C., habitaron tierras de la actual Colombia. Pectorales,
máscaras, ocarinas, urnas y muchos otros objetos reproducen
formas humanas de hombres y mujeres; animales como serpientes,
cocodrilos y jaguares; figuras fantásticas que mezclan
lo humano y lo animal, y calabazos vegetales que transportan
al visitante a un rico universo simbólico y mítico.
La exposición estará durante el 2003 y el 2004
en las sedes de la Fundación en diferentes ciudades de
España:
Palma de Mallorca, del 19 de febrero al 25 de mayo de 2003
Santander del 8 de julio al 24 de agosto de 2003
Lérida, Cataluña del 17 de septiembre al 4 de
enero de 2004
Tarragona, Cataluña del 28 de enero al 25 de abril de
2004
La exposición Los espíritus, el oro y el chamán
del Museo del Oro del Banco de la República de Colombia
presenta objetos de diferentes sociedades y períodos
que permiten contemplar, en la variedad de las representaciones,
la diversidad cultural del país desde épocas antiguas.
A través de las múltiples combinaciones de hombre-animal,
las imágenes estilizadas y abstractas del vuelo chamánico,
y las figuras realistas de felinos, peces y aves, entre otras,
elaboradas por las técnicas de la fundición a
la cera perdida, el martillado y el repujado, es posible vislumbrar
la creatividad, sabiduría y complejidad de estas culturas.
La exposición está estructurada en 10 temas en
los cuales se tratan aspectos relacionados con la cosmología,
los conceptos de cuerpo, espíritu e identidad, las transformaciones
y el vuelo extático del chamán, el uso ritual
de plantas enteógenas, la música, la danza y la
guerra, y las concepciones sobre el sacrificio y la muerte.
Los adornos y otros objetos de orfebrería elaborados
por las sociedades prehispánicas de Colombia desde el
siglo V aC al XVI dC revelan la importancia de las ideas sobre
transformación desde tiempos antiguos. Los seres vivos
comparten propiedades fundamentales y una sola forma de espíritu
que les permite transformarse unos en otros, cambiar de identidad
y perspectiva, es decir, "ver el mundo con otros ojos".
Para las sociedades indígenas, los animales y las plantas
son antiguas humanidades que han adoptado otras apariencias;
no existe una oposición esencial entre naturaleza y cultura.
Los indígenas americanos llevan con frecuencia sus cuerpos
profusamente decorados y tatuados. En algunas sociedades del
pasado deformaban sus cráneos, brazos y piernas, pintaban
sus caras y cuerpos, y usaban coronas, narigueras, orejeras,
pectorales y otros adornos de metal. El vestido, la decoración
y demás prácticas corporales, construyen "una
segunda piel" a través de la cual se define y transforma
la personalidad. Entre los indígenas la identidad es
sometida a constantes mutaciones: no existe una identidad esencial.
El chamán, especialista religioso y vigilante del orden
social, experimenta múltiples transformaciones a través
de su vida, y es el filósofo que reflexiona acerca de
ellas.
Las plantas son seres animados que interactúan con el
hombre. Éste asume una identidad vegetal en cuanto se
define como hombre-maíz, hombre-yuca, hombre-coca u hombre-tabaco.
Los sacerdotes, chamanes y otros hombres adultos de ciertos
grupos emplean diversas plantas (coca, tabaco, yopo, yajé,
entre otras) en su vida religiosa para entrar en contacto con
los 'dueños' de los animales, los dioses o los espíritus
de los antepasados. Son plantas fundamentales en los ritos de
adivinación, curación y preparatorios de la cacería,
y fuente de conocimiento.
Desde épocas prehispánicas, el entrenamiento
de los sacerdotes y chamanes supone un proceso largo que dura
hasta más de diez años, durante los cuales permanecen
muchas veces recluidos en templos o cuevas, sometidos a dietas
especiales y sin ver la luz del sol, mientras reciben las enseñanzas
de sus maestros. Durante este aprendizaje adquieren los conocimientos
necesarios para transformarse en águilas, jaguares, murciélagos,
serpientes u otros seres, y para interpretar sus experiencias
durante estas transformaciones.
Cuando los hombres danzan y cantan, reactualizan la historia
mítica y convocan los espíritus y los antepasados.
A través de los cantos se dirimen los conflictos y se
reestablece el equilibrio. La guerra tenía, por lo general,
un carácter sagrado en las sociedades prehispánicas.
Los rivales se batían en duelo con grandes coronas de
plumas, pectorales de oro, collares de colmillos, máscaras
y totalmente cubiertos de pinturas; el cuerpo decorado los protegía
simbólicamente de los enemigos e infundía temor.
Los guerreros vencidos eran con frecuencia sacrificados, y en
algunas sociedades, el guerrero vencedor asumía la identidad
de su víctima: se apropiaba de sus nombres, pertenencias
y lugar en la sociedad. La muerte es considerada un alejamiento
hacia el más allá o una transmutación en
animales, plantas, flores o una nueva persona.
Cierra la exposición un último tema dedicado
al período colonial. Entre 1550 y 1819, las prácticas
religiosas indígenas fueron vistas como manifestaciones
del demonio y se acusaba a los chamanes de mantener comunicación
permanente con él. Los conquistadores y sus descendientes
profanaron las tumbas y saquearon los templos en busca de objetos
de oro, considerados como 'ídolos del mal' o imágenes
de 'salvajismo'. Muchas de las sociedades orfebres desaparecieron
como consecuencia de la conquista y colonización europeas.
Los indígenas fueron distribuidos en encomiendas, sometidos
a procesos de evangelización forzada y les fueron confiscados
sus bienes y tierras.
En Colombia existen en la actualidad 84 grupos indígenas
con 64 lenguas aborígenes. La mayoría de ellos
mantiene su religión y prácticas chamánicas
tradicionales, adaptadas a los nuevos contextos, y varios utilizan
aún objetos en metal.
Museo del Oro del Banco de la República
María Alicia Uribe Villegas
Curadora de la Exposición
Liliana Casasbuenas
Jefe Servicios al Público
Teléfono: (571)343222
Fundación
La Caixa
Jaime Martorell
Director La Caixa, Palma de Mallorca
Oficina: 007-34971178504.
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