| El museo constructivista Por George E. Hein.
Director del programa de
investigación y evaluación grupal de la Escuela de Artes y Ciencias Sociales Lesley,
Cambridge, Massachussets. Tomado de The educational role of the museum. Editado por
Eilean Hooper Greenhill. Segunda edición. Routledge. Londres. 1999. Traducción y
adaptación de Daniel Castro Benítez.
Introducción
La literatura actual sobre pedagogía está dominada por discusiones acerca del
constructivismo. Este nuevo nombre para un grupo de viejas ideas tiene su mayor
implicación en cómo adoptan los museos procesos de aprendizaje. El constructivismo es
particularmente apropiado como base para una educación museal si consideramos el amplio
espectro de visitantes que acuden hoy en día a los museos. ¿Cómo podríamos integrar
estas diversas audiencias y facilitar sus procesos de aprendizaje a sus visitas cortas,
independientes y en mayor grado voluntarias?
Elementos básicos sobre las teorías de educación
Para entender el constructivismo, es de mucha utilidad considerar las bases de las
teorías educativas. Como lo señalaban dos artículos en el Journal of Education in
Museums en 1994, la teoría educativa puede estar integrada por dos grandes
componentes: una teoría del conocimiento y una teoría del aprendizaje. En
orden a considerar cómo un museo puede facilitar el aprendizaje, es necesario considerar
QUÉ debe ser lo enseñado en el museo y CÓMO debe ser enseñado.
Nuestras creencias acerca de la naturaleza del conocimiento, nuestra epistemología,
influencian profundamente nuestra aproximación a la educación. Se puede marcar una gran
diferencia si creemos que el conocimiento existe independientemente del
"aprendiz", como un absoluto; o si nos acogemos al punto de vista en el cual el
conocimiento consiste solamente en ideas construidas dentro de la mente. Platón creía en
la existencia de formas ideales, independientes del "aprendiz". Así, para él,
el aprendizaje consistía en arribar al conocimiento a través de un proceso
exclusivamente intelectual. Contrariamente, Berkley creía en que el conocimiento existía
solamente en la mente del individuo. De esta manera es posible representar esta dicotomía
epistemológica como un continuo, con las posiciones extremas en cada final, tal como lo
ilustra el diagrama:
| El conocimiento es independiente del aprendiz |
Teoría del conocimiento |
El conocimiento es construido en la mente por el aprendiz |
El segundo componente de una teoría educativa reúne nuestras creencias
acerca de cómo aprenden los individuos, es decir, la sicología del
aprendizaje. Así como se presentan dos posiciones extremas en el caso de la
epistemología del aprendizaje, de igual manera se presentarían dos dentro del campo de
la sicología del aprendizaje. Una posición asume que el aprendizaje consiste en
incrementar la asimilación de información, hechos y experiencias, hasta que se conforme
el conocimiento. Este punto de vista tiende hacia una posición conductista, con la
conclusión de que el aprendizaje consiste en la suma de una miríada de asociaciones
simples (respuestas a estímulos) y de que el resultado final del conocimiento es el
simple agregado de estos pequeños pasos. Usualmente asociada con este punto de vista,
está la creencia de que la mente es una tabula rasa y que todo lo que ese conoce se ha
adquirido a través de la experiencia. Locke es el mejor proponente de este punto de
vista. Una posición diametralmente opuesta postula que la mente traduce esquemas y que el
aprendizaje consiste en seleccionar y organizar toda la serie de eventos y sensaciones que
nos rodean. Este visión sintética del aprendizaje se ejemplifica en la obra de Jean
Piaget. Algunos proponentes de este punto de vista incluso toman la posición de que
ciertas estructuras, tales como la teoría del lenguaje, son parte de la anatomía con la
cual nacemos.
Esta segunda dimensión de la teoría educativa puede ser igualmente representada a
través de la dimensión del proceso de aprendizaje, como lo presenta el diagrama:
| El aprendizaje es incremento, suma a la tábula rasa |
Teoría del aprendizaje |
El aprendizaje es construir significado |
Estas dos dimensiones de cualquier teoría educativa pueden ser
combinadas para producir un diagrama que describe cuatro posibles combinaciones de
epistemología y teoría de aprendizaje.
Cada uno de los cuadrantes representa diferentes aproximaciones a la educación. Una
posición muy familiar está representada en el cuadrante superior izquierdo, el cual se
ha denominado lectura tradicional y texto. Dentro de esta visión tradicional de la
educación, el maestro tiene dos responsabilidades. Primero, se debe entender
previamente la estructura de un tema o aspecto determinado a enseñar. En esta estructura,
la organización lógica del material está dictada por el contexto que debe ser
enseñado. Gran parte del trabajo intelectual desde el Renacimiento hasta nuestros días
se ha dedicado a elaborar dominios sistemáticos de conocimiento en los que el esquema
final se presenta como información externa a la mente del individuo, y tanto a quien ha
realizado esa organización como a quien se pretende enseñarla.
La segunda responsabilidad de un maestro tradicional es presentar apropiadamente el
dominio del conocimiento que debe ser enseñado, para que de esta manera el estudiante
"pueda aprender". De esta forma existe un orden lógico de la enseñanza,
dictado por el tema y la manera como puede ser más fácil su proceso de presentación a
los educandos. El concepto de aprehensión de un texto lineal --uno de los grandes
inventos del siglo XIX-- es predicado en esta forma de enseñanza. El autor presenta el
material de manera secuencial, comenzando por los elementos más simples de un tema y
desplazándose hacia los más complejos, hasta que todo el tema o aspecto se cubre
totalmente. Esta aproximación educativa puede llevar a la idea común del "plano y
monótono" espacio de un salón de clase, el cual contiene pequeños recipientes( los
alumnos) que en un orden especifico están dispuestos a ser "rellenados" de
hechos y temas hasta el momento en el cual su capacidad se satura.
Una segunda posición educativa, representada en el cuadrante de superior derecho, es
el aprendizaje a través del descubrimiento. Este se suscribe a la misma creencia
positivista acerca del conocimiento, pero cambia dramáticamente con respecto a la
posición de cómo se adquiere este conocimiento. Los proponentes de esta posición
argumentan que los individuos construyen conocimiento ellos mismos, y vienen a darse
cuenta de conceptos e ideas, usando construcciones mentales y personales. De esta manera
también se pueden adquirir conceptos erróneos. Proponentes de la teoría del aprendizaje
por el descubrimiento consideran que para aprender, el educando necesita de la
experiencia, necesita hacer y realizar, más que recibir un discurso específico. Más que
organizar el tema o aspecto de lo más simple a lo más complejo, el profesor debe
organizarlo para ser experimentado. La simplicidad pedagógica se basa en un aspecto más
práctico que intelectual. Pero el propósito final de este esquema de "hands-on"
todavía se mantiene en el esquema de comprender y entender ideas y conceptos que son
externos al educando. A través de la experiencia, incluso los conceptos erróneos pueden
ser reemplazados por conceptos correctos.
El constructivismo representa otro aspecto del diagrama, el cuadrante inferior derecho.
Este argumenta que tanto el conocimiento como la manera de obtenerlo es dependiente de la
mente del educando o aprendiz. Este punto de vista basado en una epistemología así como
de una propuesta de desarrollo psicológico, y en años recientes apoyada por la
investigación de la psicología cognitiva, se presenta como un choque para aquellos que
desean preservar la idea de que el conocimiento es independiente de personas individuales
o de comunidades de aprendices. Este ha sido llamado constructivismo radical. Los
proponentes del constructivismo argumentan que los educandos construyen conocimiento
mientras aprenden; ellos no suman simplemente nuevos hechos a lo ya conocido, pero sí
reorganizan constantemente y crean tanto comprensión como la habilidad de aprender
mientras se interactúa con el entorno. Además el conocimiento que es construido a
través de este proceso es individual o social, y no tiene un estatus ontológico fuera de
la mente de la persona.
Hay además una cuarta y última posición que está basada en la idea de que el
conocimiento se gana incrementalmente pero no necesita tener existencia fuera del
educando. Es la teoría de aprendizaje por competencias. Esta teoría encaja en ese
cuadrante desde el momento en que se originó como una teoría psicológica de aprendizaje
y no se emparenta con los procesos en los cuales el conocimiento es adquirido a través de
un esquema de estímulo y respuesta.
El museo constructivista
Las posiciones educativas esbozadas anteriormente pueden ser aplicadas igualmente a
los espacios museales. Para cualquier consideración del aprendizaje en museos, podemos
hacernos una pregunta epistemológica: ¿Cuál es la teoría de conocimiento y aprendizaje
que podría aplicarse a los contenidos de las exhibiciones? Igualmente necesitamos
preguntarnos acerca de la teoría de aprendizaje en los museos. Estos dos componentes de
nuestros museos pueden derivar a un esquema de cuatro posiciones, similar a los descritos
anteriormente, los cuales a su vez representan un tipo diferente de museo:
| |
El conocimiento existe fuera del educando |
El conocimiento se construye individual y socialmente |
| Aprendizaje incrementado, suma a la tabula rasa |
EL MUSEO SISTEMÁTICO
Lectura tradicional y textos |
EL MUSEO LINEAL |
| Aprendizaje por el descubrimiento, el aprendiz
construye de las experiencias y/o de ideas innatas |
EL MUSEO INTERACTIVO
Aprendizaje comportamental o por competencias |
EL MUSEO CONSTRUCTIVO
Constructivismo |
El museo sistemático y el lineal representados en los cuadrantes
superiores izquierdo y derecho están basados en la creencia de que:
- El contenido del museo debería exhibirse de manera que refleje la "verdadera"
estructura de un tema específico y,
- El contenido debería ser presentado al visitante de la manera más sencilla para su
comprensión.
Los museos organizados alrededor de principios sistemáticos o lineales son bastante
comunes. El Museo Alemán en Munich tiene la intención de ilustrar la estructura de la
ciencias. De manera similar, el Museo de Zoología comparada en Harvard fue diseñado por
Louis Agaassiz para refutar las teorías de Darwin. La galería Nacional de Retrato, en
Londres, cuelga sus cuadros de manera cronológica porque asume que este orden le ofrece
más sentido a los visitantes. Similarmente, es común en ciertas exposiciones presentar
el material de manera singular, de manera ordenada por los diseñadores de
exposiciones para que los visitantes puedan percibir el mensaje de la exposición.
En contraste, los proponentes del museo constructivista argumentan:
- El visitante construye significados personales desde la exhibición y,
- El proceso de incremento de conocimiento es un acto constructivo en sí mismo.
Es difícil encontrar ejemplos de museos constructivistas pero sí se encuentra gran
cantidad de museos interactivos, donde la diferencia, como se comentó anteriormente,
radica en el nivel de cómo acceder al conocimiento: en ellos se espera todavía un
resultado "formal" en el cual el visitante, así haya experimentado de varias
maneras, debe terminar adquiriendo un conocimiento específico. Algunas exposiciones
permiten a los visitantes sacar sus propias conclusiones acerca de los significados de la
exposición que está basada en un principio constructivo. Existe también un número
creciente de exposiciones que son diseñadas de manera que las rutas planteadas para los
visitantes provean un amplio rango de opciones para adquirir información.
Dentro de esta alternativa y bajo un punto de vista diametralmente opuesto, la
estructura lógica de cualquier tema y la manera en que es presentada al visitante depende
no de las características del tema o de las propiedades de los objetos en exhibición,
sino de las necesidades educativas de cada visitante. En un museo constructivo no se asume
que el tema tiene un orden intrínseco independiente del visitante, o que existe solamente
una mejor manera de presentación del material. Las exposiciones constructivistas no
tienen una entrada fija o salidas determinadas. Ellas le permiten al visitante hacer sus
propias conexiones con el material expuesto y estimular diversas maneras de aprendizaje.
Las caracteristicas de un museo constructivista
¿Cómo debería ser entonces un museo constructivista? La ausencia de secuencias
predeterminadas ha sido mencionada anteriormente, así como las opciones de diferentes
modalidades de aprendizaje. Howard Gardner, en su libro La mente no escolarizada,
tiene un museo constructivista en su mente cuando usa al mismo como un modelo para la
educación. Otro componente debería ser la posibilidad de permitir que el visitante haga
primero conexiones con conceptos y objetos familiares: para dar significado a nuestra
experiencia necesitamos ser capaces de conectarla con lo que ya conocemos. Las
exposiciones constructivistas deben estimular igualmente comparaciones entre lo nuevo y lo
desconocido así como con procesos y elementos transdisciplinarios.
Conclusión
Las teorías constructivistas en educación argumentan que en cualquier discusión
sobre enseñanza y aprendizaje, la necesidad e importancia reside exclusivamente en el
visitante o individuo y no en el tema que debería serle "enseñado".
Los museos son lugares importantes para el aprendizaje. Su poder e influencia en la
gente se atestigua en la impresionante posibilidad de ser lugares de aprendizaje. Los
individuos pueden recordar instantes de inspiración y aliento creativo y evocador en todo
tipo de museos. Sin embargo también podemos correr el riesgo de que la experiencia del
museo en su conjunto pueda ser elusiva y vaga.
Al considerar la base epistemológica de nuestra organización de exposiciones y la
base psicológica de nuestra teoría de aprendizaje, podemos desarrollar museos que puedan
responder a las disposiciones de nuestros visitantes a interrogarse, a evocar y establecer
relaciones no formales con lo exhibido y de esta manera maximizar el potencial de
aprendizaje de un lugar como ese. Un museo constructivista reconoce que el conocimiento se
crea en la mente del visitante al usar métodos individuales de aprendizaje. Ello nos
permite acomodar todas las edades y rangos de aprendizaje en un proceso educativo que
abarca la vida entera y no los segmentos formales a los cuales estamos acostumbrados a
catalogar como "lo educativo". |