Las
Fundaciones del Banco de la República |
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Desde hace cuarenta y cinco años el Banco de la República ha venido
apoyando, con mucho éxito, diversas actividades culturales y sociales
de gran significado, a través de la figura jurídica de las Fundaciones:
En 1952 creó, en asocio de la Arquidiócesis de Bogotá
y de la Federación Nacional de Cafeteros, la Fundación Técnico Manual,
precursora de los actuales programas nacionales de respaldo de la
microempresa. Con el patrocinio de las mismas entidades que la anterior,
en 1955 nació la Fundación para la Enseñanza de Oficios, que prefiguró
con mucha creatividad a la labor del SENA. Cumplida su misión pionera
estas dos fundaciones se transformaron, de hecho, en un discreto
centro de apoyo a pequeños, pero muy serios proyectos de beneficio
social del sector privado.
1971 fue el año en que se estableció la
Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales,
con la misión de patrocinar la realización de investigaciones científicas
sobre la riqueza arqueológica de la Nación. A su lado se ha venido
desarrollando el Fondo de Preservación, que busca respaldar el proceso
de restauración de los principales monumentos precolombinos. Esta
Fundación también se ha destacado por sus publicaciones, cuyo intercambio
con las más importantes bibliotecas especializadas ha llevado la
imagen de Banco y del país por todo el mundo.
En 1976 iniciaron actividades la
Fundación para la Promoción de la Investigación
y la Tecnología y
la Fundación
para la Restauración y Conservación del Patrimonio Cultural Colombiano. Ambas han representado aportes muy concretos
al desarrollo cultural de Colombia: aquella, apoyando muchas líneas
y procesos de creación científica y abriendo nuevos horizontes a
la investigación de nuestra economía. La otra, fomentando una nueva
conciencia sobre nuestra identidad nacional a través del rescate
de invaluables tesoros arquitectónicos y, de paso, entrenando sobre
la marcha una generación de especialistas que va desde arquitectos
hasta artesanos.
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