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Un primer elemento que se debe considerar al examinar las razones que explican la reciente disminución de la cartera bancaria es si ese comportamiento ha sido o no motivado por una política monetaria restrictiva. Se trata de una pregunta relevante, pues en caso afirmativo la reducción de la cartera simplemente sería la manifestación del canal de crédito de la política monetaria, que al contraer la liquidez indirectamente reduce el volumen de crédito de la economía, en la medida en que los bancos y demás intermediarios financieros no dispongan de fuentes alternativas de recursos.
La política monetaria ha tenido importantes variaciones entre 1998 y lo corrido de 1999. Durante los tres primeros trimestres de 1998 se llevó a cabo una política monetaria restrictiva como mecanismo de defensa de la banda cambiaria bajo presión ante la gravedad de la crisis financiera internacional. Hacia octubre de 1998 la presión sobre la tasa de cambio comenzó a ceder, con lo cual fue posible adoptar medidas para incrementar la liquidez de la economía y reducir la volatilidad y nivel de la tasa de interés interbancaria2. Como resultado, la tendencia decreciente de la base monetaria se revirtió hasta superar en el mes de enero el techo del corredor. Durante los últimos cuatro meses el promedio móvil de la base se ha mantenido en el centro del corredor, con lo cual la política monetaria cumple los lineamientos previstos de acuerdo con la meta de inflación establecida (Gráfico 3).

Otro indicador útil para examinar si las restricciones monetarias son las que han originado la reducción de la cartera financiera es la proporción entre cartera total y pasivos sujetos a encaje (PSE) (netos de encaje) más bonos. Como se observa en el Gráfico 4, durante los últimos siete meses dicha relación ha descendido sustancialmente, de donde se deduce que no es la escasez de este tipo de fondos prestables la que está generando la reducción de la cartera.
Un indicador más general se obtiene al relacionar la cartera vigente con todas las fuentes de recursos, que además de los PSE incluyen también el crédito externo y el patrimonio (Gráfico 5). En este caso la relación no desciende tan marcadamente como en el anterior, debido a que tanto el crédito externo como el patrimonio de las entidades financieras se ha venido contrayendo durante los últimos 18 meses. No obstante, el hecho de que la proporción de cartera al total de fuentes que generan crédito se reduzca, confirma que el estancamiento observado en la cartera no tiene su origen en la insuficiencia de fondos prestables.
La evidencia anterior muestra que la contracción observada de la cartera en lo corrido de 1999 no obedece a una política monetaria contraccionista, como tampoco a una escasez de fondos prestables. Su origen más bien parece estar en la resistencia de los intermediarios a canalizar crédito a la economía, lo que hace presumir que deben existir factores ajenos a la política monetaria que están dando lugar a este comportamiento.


Entre las medidas más importantes se destaca la disminución de los encajes sobre depósitos en cuenta corriente, de ahorro y a término, así como la remuneración de estos dos últimos. Se facilitó el acceso a los apoyos ordinarios y especial de liquidez; se redujo sucesivamente la franja de intervención de la tasa de interés interbancaria, y se establecieron tasas máximas ("tasas Lombardas") a las cuales se ofrecía toda la liquidez requerida por el mercado a un plazo de siete días respaldada con cartera o con TES. |
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